"Palabra de Vida"

Biblioteca Bíblica en Línea

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"Cristo es el Camino, la Verdad
 y la Vida".

Estudios, Mensajes, Pensamientos y Reflexiones sobre la Palabra de Dios. 

"Hacia la Salvación de Toda la Humanidad". 

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Néstor Martínez

 

 Agosto de 2006

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[01]

«Se acercaron a Jesús algunos fariseos y maestros de la ley que habían llegado de Jerusalén y le preguntaron: ¿Por qué quebrantan tus discípulos la tradición de los ancianos? ¡Comen sin cumplir primero el rito de lavarse las manos!» (Mateo 15:1-2)

Este relato, visto a la distancia de los tiempos y las experiencias eclesiásticas, parece no sólo irrelevante sino, incluso, hasta inconcebible. Con todas las cosas de nivel sobrenatural que se estaban produciendo por mano de Jesús, ¿Cómo podían esos fariseos establecer culpabilidades en Él y en su grupo, a partir de un inútil rito que no se cumplía? Parece disparatado, ¿Verdad? Sin embargo, hoy, los hombres que de un modo genuino y sin intereses propios pretenden servir al Señor, se dan de narices con el mismo principio de religiosidad. No importa cuánta verdad haya en tus Palabras. No importa cuánta Palabra de Dios haya en tus mensajes. Lo que sí parecería importar mucho más es a quién representas, quién es tu “cobertura”, que lisa y llanamente significa: quién te controla ministerialmente. Esto, guste o no, es mero fariseísmo moderno.

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[02]

«En la región de Uz había un hombre recto e intachable, que temía a Dios y vivía apartado del mal. Este hombre se llamaba Job.» (Job 1:1)

Fíjate que en esta presentación formal que se hace de Job, hay tres elementos de posesión que determinan un cuarto de conclusión. Job, -dice-, era un hombre recto. Esto significa que no había dobleces en su conducta y no ingresaba en ninguna clase de componendas ni corrupciones. También dice que era intachable, lo que implica decir que nadie tenía nada en absoluto para criticarle desde el plano de su comportamiento social, familiar, laboral y público. Luego asegura que temía a Dios, y esto no quiere decir que estaba afligido por algún “castigo” que ese Dios pudiera propinarle, sino que ejercía el temor santo, que es el de cumplir con la Palabra como sea y donde sea. La conclusión de todo esto, es que vivía apartado del mal y, por lo tanto, en un estado que teológicamente podríamos catalogar como de Santidad. Entiende; eso es lo que Dios nos pide a nosotros. Vuelve a leer lo que aquí te he mencionado. Ahora responde: ¿Es tan difícil?

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[03]

«A los hijos de esa mujer los heriré de muerte. Así sabrán todas las iglesias que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y a cada uno de ustedes lo trataré de acuerdo con sus obras.» (Apocalipsis 2:23)

¿Sabes a quienes se refiere cuando menciona “a los hijos de esa mujer”? A los que han sido engendrados por el espíritu de Jezabel, ya que es de ella de quien se viene hablando en este texto relacionado con la iglesia de Tiatira. Este espíritu, –te recuerdo– tiene que ver con la necesidad de tener influencias sobre el mando principal. Se lo manipula a través de dos elementos principales: la inhibición, o la amenaza y la seducción o adulación. En el mundo secular es sumamente abundante, pero casi corriente de hallar en cualquier empresa o sitio de competencia. Donde no debería serlo pero lamentablemente también lo es, es en la iglesia. Por eso es que Él dice aquí esto para que lo sepan ¿Quiénes? “Todas las iglesias”. Muy bien: si alguna lo estaba ignorando, todavía, hoy acaban de saberlo. Ya no tendrán excusas.

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[04]

«Por eso, el Señor mismo les dará una señal: la joven concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel.» (Isaías 7:14)

En el idioma hebreo, Emmanuel significa “Dios con nosotros”. No hay registros de relatos bíblicos que nos muestren que Jesús era llamado así públicamente, ni siquiera por sus más allegados, por lo que este nombre se inserta dentro de la figura profética de su nacimiento que aquí el profeta Isaías registra de manera muy clara. El nombre social o secular de las personas, a Dios no le preocupa demasiado. Es más; en casos muy específicos, no ha dudado en cambiárselos, o modificárselos conforme a las implicancias de sus vidas. De ese modo, el torpe Simón pasará a ser el Petras rocoso y duro donde se apoyarían las bases del Evangelio. Aquí, lo que interesa de sobremanera y más allá de sus reales nombres o identidades, es la conformación de un principio básico: en Jesucristo, Dios está con nosotros. ¿Necesitaríamos algo más?

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[05]

«Jesús les contestó: ¿Y por qué ustedes quebrantan el mandamiento de Dios a causa de la tradición?» (Mateo 15:3)

Reflexionemos por un momento; ¿verdaderamente, podemos quebrantar, (lo que equivale a desobedecer o ignorar) un mandamiento de Dios, dándole prioridad a nuestras tradiciones eclesiásticas, del credo evangélico o denominacional? Cualquiera bien intencionado con respecto a nuestro Señor, diría inmediatamente que no. Sin embargo, créelo o no, se está haciendo en muchos sitios del planeta. Una gran cantidad de correos que se reciben en nuestro ministerio, nos dan cuenta de este tipo de actitudes o acciones por parte de líderes encumbrados y altamente reconocidos. Es como si el diablo hubiera podido vencer con sus engaños haciéndoles creer a estos hombres, que si respetan sus reglamentos propios, internos y creados por ellos mismos, quedan fuera del juicio de Dios.

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[06]

«Tenía siete hijos y tres hijas; era dueño de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas asnas, y su servidumbre era muy numerosa. Entre todos los habitantes del oriente, era el personaje de mayor renombre.» (Job 1:2-3)

¡Ay! ¡Como quisiera encontrarme con alguno de esos tantos y tontos maestros supuestamente bíblicos, que le enseñaron a medio planeta cristiano que el “pobre” Job era poco más que un pelagatos perdido en la planicie del campo. ¿Sabes lo que significan en dinero, hoy mismo, la suma de animales que aquí se nos dice que él poseía como propios? Una verdadera fortuna. ¿Sabes qué sucede? Que mancomunar las cosas de Dios con las riquezas humanas, para muchos religiosos, parecería ser una materia tabú, prohibida. Hemos quedado ligados en la historia por la caprichosa teología de la pobreza que tanto ha difundido el catolicismo romano, esa que nos enseña que mientras más pobres y miserables económicamente seamos, más nos ama Dios. Pregunto: si así fuera, ¿Para qué Él nos mandaría ser buenos administradores? ¿Administradores de miseria, acaso? ¡¡Por favor!!

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[07]

«Ahora, al resto de los que están en Tiatira, es decir, a ustedes que no siguen esa enseñanza ni han aprendido los mal llamados “profundos secretos de Satanás”, les digo que ya no les impondré ninguna otra carga.» (Apocalipsis 2:24)

Esto es para prestarle debida atención, especialmente en este tiempo, donde mucho de lo que aquí se habla, aparece de manera visible en las iglesias de cualquier punto del planeta. Suponte que tú estás en una Tiatira moderna. Suponte que en ella, la que manda no es la figura pastoral clásica y tradicional, sino una Jezabel (mujer u hombre, da lo mismo, es un espíritu), que influye y manipula al líder. Suponte que bajo esos lineamientos se elaboran enseñanzas que tienen que ver con sus formas de conducción, una especie de evangelio especial apto para sus fines. Entonces tú estás allí y te alarmas. Tendrás dos caminos a seguir: uno, si el Señor te habilita, huir inmediatamente de allí. El otro, también si Dios así te lo muestra, quedarte, pero sin seguir sus postulados ni enseñanzas. ¿Para qué? Simple: para que cuando venga el momento del juicio y la carga, a ti no te sea impuesta ninguna.

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[08]

«Cuando sepa elegir lo bueno y rechazar lo malo, comerá cuajada con miel.» (Isaías 7:15)

La Cuajada, también llamada Mantequilla, en conjunto con la miel, era un alimento clásico para un niño que se había destetado. Simbolizaba en este caso su habilidad para discernir entre lo bueno y lo malo y su recta capacidad para juzgar. Esta parte de la profecía es la única que no se aplicará a Jesús en el Nuevo Testamento. Sin embargo, ha quedado inscrita como estampa fiel de lo que implica la madurez de una persona. Saber tomar una decisión entre lo que está bien y lo que está mal, es sinónimo de haber dejado la leche espiritual y comenzar a ingerir alimento sólido.

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[09]

«Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡Tuyos serán los confines de la tierra!» (Salmo 2:8)

Dentro de la enorme variedad y heterogenia de nuestros lectores, hay muchos de ellos que viven, por razones geográficas circunstanciales o nacionales, en algunos de los que muy bien podríamos denominar y determinar como confines de la tierra. Alguna vez, en un viaje al extremo sur de mi país, pude pisar uno de esos confines. Y también pude comprobar que esta promesa del Señor no va a dejar de cumplirse. Al menos esos confines que me tocó pisar, YA están en poder de hermanos en Cristo fieles, sinceros y al margen de las corruptelas de las estructuras tradicionales. Personas que aman al Señor, que van a servirle de verdad y sin aspiraciones personales y prestos a cumplir con su voluntad y su propósito. ¿Serás tú algún otro de ellos? Sería muy bueno saberlo, tanto como bendición y gozo como para confirmación mayor de esta Palabra.

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[10]

«Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y también: “El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte”.» (Mateo 15:4)

Esta podría parecerse a una de esas llamadas “verdades de Perogrullo” por lo sabidas y claras. Sin embargo, nos consta que es algo que no siempre se practica en la iglesia y que, en muchos casos, ha significado verdaderos escándalos que, obviamente, perturban, perjudican y obstruyen la mejor relación de los creyentes con su Dios. Honrar a los padres es, esencialmente, darles el lugar que les corresponde. Eso, claro está, partiendo de la base de tratarse de padres que cumplan mínimamente con sus roles. Nadie está obligado a esclavizarse de padres abusadores, que también los hay. Y maldecirlos, no es una cuestión de malos deseos, sino de hablar mal de ellos, independientemente de si son padres conforme al propósito de Dios o no. En último de los casos, nuestro Dios es justo y ve todas las cosas que hay que ver.

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[11]

«Sus hijos acostumbraban turnarse para celebrar banquetes en sus respectivas casas, e invitaban a sus tres hermanas a comer y beber con ellos.» (Job 1:4)

Esto no le resulta demasiado extraño a los cristianos de la Argentina. Si hay un país que acostumbra casi tradicionalmente a arreglar todos sus problemas en el marco de una buena comida, ¡¡Esos somos los argentinos!! Desde el simpático y casi inofensivo mate (una infusión de yerbas especiales que se bebe mediante una calabaza y una bombilla) hasta terminar en el pantagruélico asado de carne vacuna, los hijos de los hijos siempre invitarán a sus hermanas de sangre, amigos y amigas a compartirlo. Hasta los más pobres de Argentina consiguen acceder a estas dos costumbres gastronómicas. Así es que en ningún otro sitio mejor que el nuestro para entender de que modo vivían los hijos de Job. Aunque lo que luego sobrevendría no corra la misma suerte.

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[12]

«Eso sí, retengan con firmeza lo que ya tienen, hasta que yo venga.» (Apocalipsis 2:25)

Esto es, lisa y llanamente, lo que estamos haciendo decenas, centenares o miles de hombres y mujeres de Dios a lo largo y ancho de todo el mundo. Tratando de retener aquello que hemos aprendido por haberlo recibido del Espíritu Santo. Aún en contraposición y confrontación contra todos los sistemas tradicionales evangélicos y religiosos que pretenden imponer sus modos y reglamentos basados, preponderantemente, en sus propias necesidades e ideas. Y en la mayoría de las ocasiones, con formas y métodos que tienen más que ver con propuestas “jezabelinas” que con Palabra auténtica y genuina. Desde aquí enviamos una voz de ánimo y aliento a todos los que están procurando retener lo aprendido precisamente hasta el día en que Él retorne y nos encuentre haciendo lo que nos ha sido mandado.

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[13]

«Porque antes de que el niño sepa elegir lo bueno y rechazar lo malo, la tierra de los dos reyes que tú temes quedará abandonada.» (Isaías 7:16)

Lo que se está queriendo decir aquí es que la crisis que se pudiera estar viviendo allí, no duraría mucho. No es más que el año o año y medio que tarda un niño en saber discernir entre lo bueno y lo malo. Tómalo como palabra para tu vida, hoy, si la necesitas. Dios te está hablando en este día. Te está señalando que no eres mal hijo o mala hija, pero que tienes un problema importante todavía: estás dependiendo de las cosas naturales y ciertas en lugar de confiar en Él y en su maravilloso poder sobrenatural y aguardar que la solución o la salida para tu problema llegue por la vía que debe llegar para los hijos del Reino, sector del que deberás ocuparte en primer término si deseas que luego Él se ocupe de tus cosas personales.

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[14]

«Las gobernarás con puño de hierro; las harás pedazos como a vasijas de barro.» (Salmo 2:9)

El poder sobre las naciones es una promesa de Dios para sus santos. Y fíjate que, en contra de lo que se nos ha inculcado en materia de lealtad patriótica, respeto democrático y consenso social, nuestro gobierno no podría ni debería ser consecuente, sereno, permisivo y comprensivo. Alguien dijo alguna vez y lo combatimos, que el hombre es hijo del rigor. Claro que, conforme a los rudimentos políticos y sociales seculares, eso se manejó de modo mucho más despótico y tirano que lo que se deseaba combatir. Pero aquí nos dice el Señor que nuestro gobierno deberá ser “con puño de hierro”, una expresión que implica no sólo firmeza de autoridad, sino que también y llegado el caso, capacidad para castigar con dureza todo aquello que se escape de los postulados de nuestro Padre celestial. Una cosa es no hacer algo por desconocimiento, y otra muy diferente no hacerla por desobediencia, oportunismo, interés propio o corrupción materialista.

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[15]

«Ustedes, en cambio, enseñan que un hijo puede decir a su padre o a su madre: “Cualquier ayuda que pudiera darte ya la he dedicado como ofrenda a Dios”. En ese caso, el tal hijo no tiene que honrar a su padre. Así por causa de la tradición anulan ustedes la palabra de Dios.» (Mateo 15:5-6)

Si observas con mediana atención a tu alrededor, vas a poder comprobar que, en un porcentaje sumamente alto de tus acciones cotidianas, las o la tradición está presente por encima de cualquier otra cosa. “Aquí se hace así desde hace muchos años y no vemos el motivo por el cual tengamos que cambiar nuestras costumbres”. ¿Nunca oíste algo así? En la vida secular es constante, pero también lo es en la vida de la iglesia del Señor. Es de ese modo, entonces, como muchas cosas de las que Dios le envía a su iglesia para bendición, prosperidad y crecimiento, quedan inexorablemente de lado sencillamente porque, oh rara paradoja, no se ajustan o no coinciden con los postulados tradicionales que en ese lugar se respetan desde hace decenas o centenas de años.

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[16]

«Una vez terminado el ciclo de los banquetes, Job se aseguraba de que sus hijos se purificaran. Muy de mañana ofrecía un holocausto por cada uno de ellos, pues pensaba: “Tal vez mis hijos hayan pecado y maldecido en su corazón a Dios”. Para Job, esta era una costumbre cotidiana.» (Job 1:5)

He aquí un padre que, a partir de su propio temor santo de Dios, se ocupa de cubrir “la posibilidad supuesta” de que sus hijos estuvieran pecando. Y no es descabellada la tesis de Job. Los excesos de la comida y la bebida, lleva a los hombres, generalmente, también a excederse en los puntos controvertidos y oscuros de sus comportamientos sociales. Las grandes borracheras no son siempre el producto de la reunión en bares por parte de gente desocupada. También se producen, y creo suponer que en mayor cantidad, a partir de “inofensivas” reuniones o banquetes donde se exceden los límites soportables. La lección en este caso, es: ¿Haces lo mismo que Job por cada uno de tus hijos o hijas? No importa si están en la iglesia y confías en sus conductas. La pregunta sigue siendo la misma: ¿Lo haces?

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[17]

«Al que salga vencedor y cumpla mi voluntad hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones –así como yo la he recibido de mi Padre– y él las gobernará con puño de hierro; las hará pedazos como a vasijas de barro.» (Apocalipsis 2:26-27)

Vamos por partes: ¿Al que salga vencedor de qué cosa? El contexto nos dice que es con respecto al no sometimiento al espíritu de Jezabel que impera en las iglesias. Recuerda que eso nos traerá, en primer término, una áspera confrontación con un buen número de “hermanos” y líderes. Sin embargo, la promesa que hallamos aquí es que, piensen ellos como piensen y ostenten los cargos y posiciones que ostenten, a la hora de la autoridad divina manifestada en la tierra, esa será nuestra si cumplimos su voluntad hasta el fin. ¿Y cual es su voluntad? Que se extienda SU reino, de ninguna manera los deslumbrantes ministerios de tantos y tantos “mini-astros” que pululan por nuestros ambientes. ¿Lo entiendes? A ellos será que, con la simple potencia de la Palabra, los harás pedazos como a vasijas de barro.

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[18]

«El Señor hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la dinastía de tu padre, días como no se conocieron desde que Efraín se separó de Judá, pues hará venir al rey de Asiria.» (Isaías 7:17)

Más allá de lo histórico que hay en este texto, y a lo que tú puedes acceder y estudiar merced a los sistemas de enseñanza convencionales que encontramos en nuestros seminarios e institutos, hay una verdad espiritual que debes tener en cuenta hoy mismo para tu vida cotidiana a partir de este momento aquí y ahora: Dios hace venir cierta clase de días sobre ti y sobre tu pueblo. ¿Adonde vives? ¿Cómo estás hoy? ¿Cómo está tu pueblo? ¿Cómo está tu familia en lo global, qué es lo que aquí se denomina como “la dinastía de tu padre”? En cada respuesta hallarás la mano de Dios presta a ayudar para solucionar bajo la simple condición de que se le busque. Aprende que nadie que NO busque a Dios podrá aspirar a ser sostenido por Él.

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[19]

«Ustedes, los reyes, sean prudentes; déjense enseñar, gobernantes de la tierra.» (Salmo 2:10)

El consejo o la sugerencia divina va, aquí, para todos los que están en eminencia gubernamental en la tierra, sean creyentes o incrédulos, sean santos o pecadores impíos. Y se les recomienda, en primer término, prudencia. Esto es: que antes de decir o ejecutar algo, lo piensen una, dos y tres veces, por si acaso lo que van a decir o hacer estuviera en contra de la voluntad de Dios. Es menester que ellos sepan que, crean en ese Dios o no, del juicio de ese Dios no podrán escapar. Y para que ello sea posible, deberán decidirse a oír la voz de la iglesia real y genuina. No de aquella corrupta que hoy vemos que lo único que pretende es obtener privilegios y dádivas de los estados seculares, sino de la otra, de la que contiene, profesa y ejecuta la auténtica Palabra de Dios manifestada.

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[20]

«¡Hipócritas! Tenía razón Isaías cuando profetizó de ustedes: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.» (Mateo 15:7-8)

Dime si no es este uno de los factores que en más de una ocasión te ha decepcionado al punto de no desear regresar al templo en el que semanalmente te congregas. Cuando tú te conduces con sinceridad, fidelidad, honestidad, rectitud y transparencia, pero ves a cada paso y a tu alrededor que tus supuestos “hermanos” no se manejan del mismo modo, sientes como si una tremenda opresión te ahogara y te impidiera respirar con libertad oxígeno puro y fresco. Allí es cuando, si se lo mencionas a alguien (y si es alguien con poder mucho más), se te dice que no estás bien, que no debes fijarte en eso, que los hombres somos así y que tú sólo debes preocuparte en servir lo mejor que puedas. Es una falacia. Entre otras cosas, porque no sólo desconoce, sino que inclusive le da la razón a este texto. Y tú no tienes por qué ser cómplice de eso.

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[21]

«Llegó el día en que los ángeles debían hacer acto de presencia ante el Señor, y con ellos se presentó también Satanás.» (Job 1:6)

Quiero que dejes a un lado todas tus posturas religiosas y pienses en algo que no siempre se nos ha enseñado tal como es: que Satanás, ese aborrecido y aborrecible enemigo y adversario de todos nuestros días, tiene nivel angélico en la presencia de Dios. Y es recibido por Él aunque no esté comportándose conforme a la función para la cual fuera creado. Y como veremos más adelante en este mismo texto, Dios lo escucha. ¿Qué quiero decir con esto? Que a la hora de confrontar y confrontarnos con él, nuestra batalla deberá tener un nivel de excelencia, no sólo en nuestras formas de pelear, sino también de nuestras conductas. No podemos batallar contra un príncipe con posiciones de plebeyos. En primer lugar, porque estaríamos en desventaja, y en segundo término, porque no sería digno de hijos de Dios, que es lo que somos.

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[22]

«También le daré la estrella de la mañana. El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.» (Apocalipsis 2:28-29)

¿A ti te han enseñado, como a tantos de nosotros, que ese “oído” para oír es lo que debes tener para no perderte nada de lo que digan los predicadores que llevan sus mensajes a tu iglesia? Lo lamento, no es de eso que aquí se está hablando. Dice con total y absoluta claridad que lo que sí o sí debemos oír, es a la voz del Espíritu, para de ese modo conocer qué es lo que Él hoy le está diciendo a las iglesias. Puedo asegurarte que, cuando consigues sacarte de encima el banco, el púlpito y el discurso religioso evangélico y logras oír por primera vez la voz del Espíritu, lo que de Él oyes, no sólo que no tiene absolutamente nada que ver con los humanismos semanales a los que estabas acostumbrado, sino que incluso dice exactamente lo contrario. Allí comenzará tu bendición, pero también tu más dura batalla.

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[23]

«En aquel día el Señor llamará con un silbido a la mosca que está en los lejanos ríos de Egipto, y a la abeja que está en la tierra de Asiria.» (Isaías 7:18)

¿Cuál será “aquel día”? El último, seguramente. Pero… ¿El último de qué cosa? Todos enseñan que será el último de nuestras vidas aquí en la tierra, porque el señor llegará y todo se terminará. ¿Así será? ¿Es, verdaderamente, esta mirada escatológica la que corresponde predicar y enseñar para dar lugar al pronto arrepentimiento de los que aún no han ingresado en el Camino? Tiene coherencia, tiene lógica y tiene consecuencia con una formación cristiana que tiene cientos de años. Sin embargo… Hay un final notorio de un mundo Cosmos, que es en realidad un sistema. ¿Y eso, que significado tiene? Son muy pocos los que se han preocupado por esto. Y sin embargo, es esto lo que dice, y no lo otro, lo que conocemos, creemos y enseñamos.

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[24]

«Sirvan al Señor con temor; con temblor ríndanle alabanza.» (Salmo 2:11)

Este consejo, -Vale la pena reiterarlo y recordarlo-, está siendo brindado a los gobernantes de la tierra sin distinción. Deben dejar de una vez por todas de servirse a sí mismos y de utilizar el servicio leal de los demás, en beneficio propio. Y tanto como para desestimar cualquier apología ideológica de esta expresión, se deja bien en claro que ese servicio deberá hacerse con temor santo, esto es: con obediencia a la Palabra, el propósito y la voluntad de Dios por encima de cualquier otro interés, así fuera el supuestamente pretendidamente nacional o social. Y además, agregarle a eso el temblor típico de la sensación espiritual inigualable que nace de la alabanza genuina, que es decirle al mundo entero que Dios es nuestro guía y que nada ni nadie más podrá modificar lo que Él haya establecido.

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[25]

«En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas.» (Mateo 15:9)

¿Tú has entendido bien lo que se te está diciendo aquí? Se te está diciendo que, si le otorgas prioridad a las reglas, estatutos y ordenanzas denominacionales o congregacionales, que obedecen a estrategias pensadas por hombres quizás bien intencionados, pero sin guía del Espíritu Santo, tu adoración, (si es que por alguna vía la estás haciendo) será en vano. Esto significa que, por más que en tu congregación exista la mejor banda de alabanza y adoración integrada por veinte jóvenes ejecutantes de diversos instrumentos, un tremendo coro de más de cien personas y un elenco de danzas de cincuenta jóvenes maravillosamente afiatadas y elegantemente vestidas, todo eso es total y absolutamente en vano por el simple motivo que en la vida de esa congregación le estás dando la primera medida a reglas que inventaron los hombres fundadores de la denominación. Es tristísimo. Pero mucho más lo es que tantos y tantos sinceros hermanos aún no se hayan dado cuenta.

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[26]

«Y el Señor le preguntó: ¿De dónde vienes? –Vengo de rondar la tierra, y de recorrerla de un extremo a otro– le respondió Satanás.» (Job 1:7)

Primero y fundamental: Dios dialoga con Satanás cuando lo considera necesario. Segundo, le hace una pregunta de la cual, obviamente, ya conoce la respuesta. Tercero, Satanás aún sabiendo esto, le responde a Dios con la verdad. El gran mentiroso no puede mentirle al Dios de todo poder. Cuarto, le señala que viene de “rondar” la tierra, esto es: de recorrerla en toda su magnitud como quien recorre propiedades que le pertenecen. Esto demuestra que Satanás tiene algún tipo de dominio territorial sobre el planeta hoy, y que además no es capaz como lo es Dios, de estar en todas partes al mismo tiempo. Él no es omnipresente y, por lo tanto, si bien ostenta una tremenda y sobrenatural velocidad de movimiento, para ir de un extremo al otro de la tierra, deberá andar y mucho.

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[27]

«Pero tienes a tu favor que aborreces las prácticas de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.» (Apocalipsis 2:6)

Todo esto está muy bonito, pero una gran mayoría de cristianos no tiene demasiado en claro cuales eran esas prácticas de los nicolaítas que Dios aborrecía y que también el destinatario de esta carta aborrecía. Esas prácticas tenían que ver preponderantemente con la libertad de la carne por sobre la dependencia del Espíritu. Sin embargo, la base más sólida de la doctrina de los nicolaitas, fue la de establecer la diferencia entre el Clero y los Laicos, dos palabras que parecerían emparentadas con el catolicismo romano nada más, pero que a la luz de lo observado, también sentó sus reales grandemente entre el pueblo evangélico. Para la iglesia no es la misma cosa su Pastor que tú, que te sientas en el último banco. ¿Sabes algo? Para Dios no sólo que sí son la misma cosa, sino que por esa causa, Él puede llegar a aborrecer a ese supuesto “pastor” y admitirte a ti. No lo comentes en tu iglesia porque te expulsarán de ella…

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[28]

«Todas ellas vendrán y anidarán en las quebradas profundas, en las hendiduras de las rocas, en todos los matorrales espinosos y sobre todos los abrevaderos.» (Isaías 7:19)

¿Por qué se hace alusión específicamente a la mosca y a la abeja en este texto? En principio, la mosca es un símbolo de las grandes mayorías no santas, mientras que la abeja tiene que ver con la laboriosidad silenciosa y de bajo perfil que el cristiano tiene que mostrar. Lo que se enseña aquí es que, en el día aquel, el de la caída del sistema, tanto unas como otras, andarán vagando en búsqueda de las verdades que puedan sacarlas de las dudas, de los grises y de las crisis existenciales. Es un tiempo futuro, de acuerdo, pero no difiere en demasía al que hoy estamos viviendo. ¿Eres abeja del Señor? Sufres a la par de las sucias moscas los embates de las diferentes crisis que el mundo secular y globalizado nos propone.

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[29]

«Bésenle los pies, no sea que se enoje y sean ustedes destruidos en el camino, pues su ira se inflama de repente. ¡Dichosos los que en él buscan refugio!» (Salmo 2:12)

Como resultaría imposible suponer que gobernantes ateos, idólatras o creyentes de doctrinas de demonios busquen refugio en el Dios genuino, único y auténtico que conocemos, es notorio que esta parte del texto está destinada a los gobernantes que sí conocen al Señor. Y no estoy hablando de un poder Católico Romano o un poder Evangélico desde lo político. Estoy haciendo referencia al gobierno de un creyente genuino, a uno de esos hombres o mujeres de los que la Biblia hace referencia en lo Proverbios cuando señala que “cuando el justo gobierna, el pueblo se alegra”.

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[30]

«Jesús llamó a la multitud y dijo: Escuchen y entiendan. Lo que contamina a una persona no es lo que entra en la boca sino lo que sale de ella.» (Mateo 15:10-11)

Hay un principio básico y elemental que tiene que ver con este texto en todas sus variedades. Aquí se te dice que puedes comer lo que desees sin culpa alguna. Eso no implica, claro está, arruinar tu salud comiendo cosas que te causen daño. De lo que se habla es de no prohibir determinadas comidas por cuestiones religiosas. Todo te es lícito. Porque no te contamina lo que ingresas a tu boca, sino lo que sacas de ella: chismes, murmuraciones, calumnias, insultos, palabras deshonestas, etc. El mismo principio es válido para el alimento espiritual. Nunca jamás serás alimentado por algo que llegue de afuera hacia adentro. Podrá haber un detonante exterior, pero siempre tu alimento vendrá de lo que el propio Espíritu Santo te brinda desde tu interior, que si mal no recordamos, es donde vive desde que le aceptaste como Señor y Salvador.

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[31]

«¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? –volvió a preguntarle el Señor.– No hay en la tierra nadie como él, es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal.» (Job 1:8)

No sé si es necesario que te recuerde que este diálogo, el Señor lo está manteniendo con Satanás. Y le está presentando la integridad, la rectitud y el comportamiento intachable de Job de un modo que podría hasta parecer ostentoso. Sin embargo, aquí hay un elemento que los cristianos no siempre hemos tenido en cuenta. Dios necesita cada día tener elementos que le permitan mostrarle a Satanás que por más que se esfuerce, jamás podrá apartar al hombre de su amor y su amparo. Que podrá tener alguna que otra escaramuza en victoria, pero que al final de la guerra, el vencedor será Jesucristo por el simple hecho de haberlo vencido en la cruz. La gran pregunta del momento, entonces, será: ¿Podrá Dios, hoy mismo, ahora mismo, decirle a Satanás algo así de ti?

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Actualizada 01/08/2007

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