"Palabra de Vida"

Biblioteca Bíblica en Línea

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"Cristo es el Camino, la Verdad
 y la Vida".

Estudios, Mensajes, Pensamientos y Reflexiones sobre la Palabra de Dios. 

"Hacia la Salvación de Toda la Humanidad". 

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Néstor Martínez

 

 Junio de 2006

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[01]

«El malvado huye aunque nadie lo persiga; pero el justo vive confiado como un león.» (Proverbios 28:1)

Lo primero que deberemos hacer aquí es establecer quiénes son los denominados "malvados" y quiénes los "justos". No se trata, indudablemente, de gente del común, sino de personas relacionadas con la fe. El malvado es aquel incrédulo que confía sólo en sus propias fuerzas, mientras que el justo es el creyente que debería confiar en las de Dios. La gran pregunta relacionada contigo que hoy estás leyendo esta reflexión, es: ¿Tienes tú esa clase de confianza? Porque la Palabra te habilita a confiar en Dios como confía un león. ¿Y como confía un león? Confía con el sentir y la convicción de un rey. Sabiendo que por más importante que sea su enemigo, él tiene fuerzas más que suficientes como para derrotarlo. Esa es la confianza que Dios espera de sus hijos.

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[02]

«Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo recorrió las regiones del interior y llegó a Éfeso. Allí encontró a algunos discípulos. ¿Recibieron ustedes al Espíritu Santo cuando creyeron? –les preguntó. No, ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo, –respondieron.» (Hechos 19:1-2)

La pregunta que surge inmediata ante la lectura de este pasaje, es. ¿Puede ser que existan creyentes, tal como lo eran esos discípulos, que nunca hayan oído hablar del Espíritu Santo? Creo que hoy no podríamos decir eso, ya que hasta los grupos nominalmente cristianos lo mencionan en sus rituales o ceremonias. Lo que sí podemos asegurar, es que en muchos lugares que se autodenominan como cristianos, el Espíritu Santo ocupa un lugar de muchísimo menor relieve, cuando no prácticamente inexistente. Se lo tiene simplemente como un ayudador, pero no como la tercera persona de la Trinidad que es. Y mucho menos como auténtica fuente de poder. Es por eso que mucha parte de la iglesia anda por la vida a pura palabrería y sin evidenciar poder de Dios alguno.

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[03]

«Una vez instalado en su palacio, David le dijo al profeta Natán: ¡Aquí me tienes, habitando un palacio de cedro, mientras que el arca del pacto del Señor se encuentra bajo una simple tienda de campaña!» (1 Crónicas 17:1)

¡Que bueno sería que todos los cristianos del planeta tomaran conciencia, tal cual lo hace David aquí, de su ubicación dentro del Reino en comparación con la del Señor! Porque mientras Dios, que tiene todo el poder, toda la omnipotencia y toda la majestad, vive esperando que un hombre falible cumpla con lo que Él le ha pedido, este hombre, en muchos casos total y absolutamente alejado de su Dios en lo espiritual, se permite licencias tales como la exhibición casi vergonzosa de sus dones, de su ministerio y de su propio y humano poder. David se avergüenza de su modo de vida en comparación con el que lleva el arca del pacto, sitio donde estaba viva la presencia de Dios. Muchos de nosotros no sentimos esa misma vergüenza cuando somos honrados, homenajeados y alabados por la gente mientras que nuestro Dios sigue esperando adoradores en espíritu y en verdad.

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[04]

«Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas; que Dios nuestro Padre les conceda gracia y paz.» (Colosenses 1:1-2)

Es una constante en las cartas de Pablo cualquiera sean los destinatarios: él siempre se la envía a la gente, a los hermanos, a la iglesia propiamente dicha. Jamás hemos visto alguna de sus epístolas dirigidas a algún líder de esos grupos. Eso nos hace entender que no existían, al menos, del modo en que hoy existen, siendo los absolutamente responsables y máximos dirigentes. Y en el final de esta introducción, Pablo agrega un deseo de bendición que es llamativamente singular, ya que contiene los dos elementos que resultaría imposible obtener sin el Señor: Gracia y Paz. Con lo primero, ministraremos con gran efecto al pueblo, mientras que con lo segundo, sencillamente podremos acostarnos y dormir sin sobresaltos una noche entera, cosa que no resulta simple en estos tiempos de locura y stress.

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[05]

«Cuando hay rebelión en el país, los caudillos se multiplican; cuando el gobernante es entendido, se mantiene el orden.» (Proverbios 28:2)

Esto que terminas de leer es tremendamente sabio. Es un pequeño y sintético compendio, -a la luz de la sabiduría divina-, que da respuesta a todos los interrogantes sociales que se ven a lo largo y ancho del planeta. No hay ninguna duda que en medio de una rebelión, de una revuelta, aparecerán cientos de caudillos dispuestos a ponerse al frente de esas rebeliones. Este texto te deja la razón, el motivo, el por qué: falta de autoridad. Esa es la única causa por la cual grupos grandes, aparentemente muy bien cohesionados, de pronto tienen profundas crisis y escisiones que terminan en enormes divisiones y aperturas hacia direcciones opuestas: falta de autoridad. Cuando existe esa autoridad (en este caso de origen divino) se mantiene el orden, que no significa todo acartonado, tieso y solemne, sino conforme al propósito y la voluntad de Dios.

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[06]

«Entonces, ¿Qué bautismo recibieron? El bautismo de Juan.» (Hechos 19:3)

Recuerdas el contexto en el cual es formulada esta pregunta, ¿Verdad? Los discípulos le acaban de responder a Pablo que ni siquiera sabían que existiera algo tal como el Espíritu Santo. Entonces Pablo les pregunta si todavía no han sido bautizados en el Espíritu Santo, a lo cual ellos le responden que no, que sólo han sido bautizados en agua, con el bautismo de Juan. ¿Acaso esta es una escritura que termina con las diferencias y polémicas entre ortodoxos y pentecostales con relación al bautismo del Espíritu Santo? No, porque la discusión no está centralizada hoy en la existencia o no de tal bautismo, sino en la consecutividad del mismo. El error ortodoxo es negar que haya un bautismo espiritual. El error pentecostal es reclamarlo en cada culto o reunión, olvidando que bautismo es algo inicial y no permanente. Después podrá ser plenitud, llenura o como quieras llamarlo, pero ya no bautismo.

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[07]

«Bien, - respondió Natán- Haga su majestad lo que su corazón le dicte, pues Dios está con usted.» (1 Crónicas 17:2)

La palabra del profeta son como un libro que se abre para todos los creyentes en sintonía real y genuina con el Reino de los Cielos. ¿Es posible obedecer a los dictados de nuestro corazón y no equivocarnos? Todo nos dice que no, que no es posible, porque la misma Biblia nos asegura que engañoso es el corazón del hombre, por lo cual resultaría sumamente peligroso confiar a ciegas en los dictados de nuestro corazón. Sin embargo, hay una excepción. Es clara y es notoria, es amplia y es concreta: el hombre podrá darle crédito a lo que su corazón le dicte, solamente cuando Dios esté con Él. ¿Y como lo sabrá? Porque todo lo que haga tendrá el sello de Dios, el poder de Dios y la gloria de Dios. ¿Y como sabemos esto último? Porque todo lo que no le da gloria a Dios, produce vanagloria. Con mirarlos es suficiente…

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[08]

«Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues hemos recibido noticias de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo. De esta esperanza ya han sabido por la palabra de verdad, que es el evangelio que ha llegado hasta ustedes. Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre ustedes desde el día en que supieron de la gracia de Dios y la comprendieron plenamente.» (Colosenses 1:3-6)

Hay un elemento que escapa a casi todos los demás por su tremenda validez, importancia y sentido práctico para la vida del creyente. No basta con que Dios te bendiga prodigándote su Gracia. Lo que vale es que tú la comprendas, ya que de otra manera podrías equivocarte como tantos se han equivocado y suponer que esa gracia es algo meritorio de tu parte, o que tú mismo eres un ser especial y fuera de serie con el cual Dios tiene obligación de cumplimentar lo mejor. Nada de eso es así. Tanto tu salvación de eternidad como la gracia que sobre ti se derrame, no comprenden méritos ni merecimientos de tu parte. Sólo se produce merced a la enorme y eterna misericordia de Dios que siempre está presto a darte una nueva oportunidad.

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[09]

«Al firmamento lo llamó Dios "cielo". Y vino la noche, y llegó la mañana: ese fue el segundo día.» (Génesis 1:8)

Hay enormes diferencias entre lo que Dios llama cielo y lo que nosotros llamamos Cielo. Este cielo del cual se está hablando aquí es, obviamente, el cielo literal, el firmamento que observamos, el que se utiliza para volar y desplazarse de un país a otro por medio de aviones. Pero cuidado: no es el cielo donde habita Dios. Porque Dios no habita en EL cielo sino en LOS cielos. Y esto último no es un sitio geográfico, sino un ámbito espiritual. Es un lugar donde Dios tiene jurisdicción, reinado, potestad y dominio absoluto. Ese lugar está vedado para Satanás, y es el lugar al que iremos cuando partamos de esta tierra. Hoy, mientras, estamos bajo el otro cielo, el literal, donde hay actividad demoníaca perturbando nuestro trabajo y donde se debe batallar a diario contra toda clase de dolores, tanto físicos como anímicos.

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[10]

«El gobernante que oprime a los pobres es como violenta lluvia que arrasa la cosecha.» (Proverbios 28:3)

Otra vez estamos leyendo un ejemplo cargado de inmensa sabiduría y conocimiento de los comportamientos humanos. La lluvia es, tanto en lo secular vinculado con el campo y sus sembrados como en lo espiritual simbolizando las bendiciones de Dios, sinónimo de algo bueno. Pero aquí se te muestra que, cuando cae en abundancia sobreexagerada, más allá de lo que normalmente sucede en cada región, la misma bendición puede convertirse en maldición, lo bueno en malo y lo que traía alivio y crecimiento transformado en ruina y pérdidas. Las decisiones de los gobiernos tienen que tener relación directa con la calidad y el entendimiento, amén de las posibilidades de la gente a quien va dirigida su tarea gubernamental. Si es escaso, esa gente sufre penurias. Si es exagerado, es como una lluvia que arrasa la cosecha y la echa a perder. ¡Cuánto se adelantaría si los gobernantes tuvieran bien claro que con la opresión jamás llegarán a gobernar todo el tiempo!

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[11]

«Pablo les explicó: el bautismo de Juan no era más que un bautismo de arrepentimiento. Él le decía al pueblo que creyera en el que venía después de él, es decir, en Jesús.» (Hechos 19:4)

Está muy bueno poder compartir hoy esto, ya que no son pocos los que por distintas causas aún no han podido bautizarse (en algunos casos la iglesia se los está negando por alguna causa reglamentaria conforme a sus estatutos internos), y se sienten poco menos que en el infierno, ya que adjudican al bautismo en agua una cualidad de salvación casi superior a la de la misma cruz. Este bautismo es para arrepentimiento y, por simple obediencia, debe ser realizado. Pero no será obstáculo su falta para que el creyente cumpla con su derrotero eterno. Si alguien se convierte a Cristo minutos antes de morir en un lecho de hospital, ese alguien será salvo aunque ni siquiera haya alcanzado a enterarse que existía tal bautismo. A propósito de esto: ¿Alguien ha averiguado cuándo y quién bautizó a Juan el Bautista?

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[12]

«Pero aquella misma noche la palabra de Dios vino a Natán y le dijo: Ve y dile a mi siervo David que así dice el Señor: no serás tú quien me construya una casa para que yo la habite.» (1 Crónicas 17:3-4)

Ya Dios había dicho a quien quisiera oírle, que Él no habitaba en cada hecha por mano de hombres, pero sin embargo David no lo recordó. Él tomó estas palabras que Natán iba a pronunciarle en el nombre de Dios, como algo estrictamente literal. Es decir: cometió exactamente el mismo error que hoy por hoy todavía están cometiendo cientos, miles de teólogos en todo el planeta. Saben muy bien que en muchos textos la Biblia no es literal, pero insisten en interpretarlo desde esa óptica cuando lo que se dice no encaja con sus doctrinas personales, grupales o denominacionales. Dios le manda a decir a David a través del profeta Natán, que no será él quien le construya casa para habitar. Y eso significa que será fiel a lo que ya ha dicho, que no habitará en casas hechas por manos humanas. Pero como la historia lo evidenciará, David va a entender algo muy distinto. Algo que todavía hoy es freno, obstáculo y perjuicio a la extensión del Reino.

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[13]

«Así lo aprendieron de Epafras, nuestro querido colaborador y fiel servidor de Cristo para el bien de ustedes. Fue él quien nos contó del amor que tienen en el Espíritu.» (Colosenses 1:7-8)

Pablo hace especial hincapié en casi todas sus cartas en el amor. Comprende, naturalmente, a ese amor denominado filial, que proviene de la palabra Phileo, y que tiene que ver con el alma, con los sentimientos, con los afectos y con las emociones. Es el amor que se tienen los novios, los esposos, los padres con sus hijos y viceversa, pero también es otra clase de amor en el que la Biblia entera presta mucha mayor atención: el amor Ágape. Este es un amor que implica carácter, esencialmente carácter de saberse miembro del reino de Dios. Y por lo tanto, es un amor que tiene que ver con la certeza y la seguridad de saber quién se es en el ámbito espiritual. De hecho, este y no el otro es el único amor capaz de vencer al temor y cubrir multitud de pecados.

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[14]

«Y dijo Dios: ¡Que las aguas debajo del cielo se reúnan en un solo lugar, y que aparezca lo seco! Y así sucedió.» (Génesis 1:9)

Este es el modelo que Dios le deja a su pueblo para comportamiento diario en toas sus actividades. Dios dice y las cosas suceden. ¿Qué es lo que produce la creación de lo visto, entonces? Lo que Dios ha dicho. Esto significa que la palabra tiene poder. Y se lo debe interpretar de las dos formas convencionales: esto último es el poder de la palabra, cosa que conocemos sobradamente. Lo que sin embargo muchos de nosotros todavía ignoramos, es que también existe la palabra de poder, que es cuando tú dices que en el nombre del señor va a ocurrir determinada cosa. Porque en ese nombre que es por sobre todo nombre, lo que has dicho que sucederá, sucederá. Y mucho cuidado con esto, ya que sucederá cualquier cosa que digas, si crees que ello ocurrirá.

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[15]

«Los que abandonan la ley alaban a los malvados; los que la obedecen luchan contra ellos.» (Proverbios 28:4)

Esto te está demostrando algo esencial: si a la ley, un día, se la puede abandonar, es porque hasta allí, se caminaba en ella. Lo que significa que de quienes aquí se está hablando no es de los incrédulos que jamás podrían abandonar una ley que jamás han conocido ni respetado, sino de gente que hasta ayer mismo quizás, estaban cumpliéndola en todos sus requisitos. ¿Y qué están haciendo hoy? Lo opuesto. Porque dice que comienzan a alabar a los malvados. Y ya sabemos que los malvados son aquellos que no son considerados justos. Y estos, muy lejos de aceptar lo que esos malvados digan o hagan como se nos ha mal enseñado por parte de la religión en un curioso y muy discutible acto de amor al prójimo, lo que deben hacer es luchar contra ellos. Y luchar significa en cualquier idioma, país o región, combatir ferozmente y sin cuartel hasta derrotarlos.

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[16]

«Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos, y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.» (Hechos 19:5-7)

Aquí podemos ver lo que significa un verdadero símbolo de la vida de un cristiano. En primer término, obediencia. Ellos oyeron la novedad e inmediatamente fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y luego Pablo le impuso sus manos para que recibieran al Espíritu Santo en un claro acto de bautismo. ¿Eso significa que para esa clase de experiencia es necesaria una imposición de manos? No necesariamente. Lo incluye, ya que el texto aquí es claro, pero no te olvides que quien se está moviendo en todo esto es Dios mismo, y que Él es total y absolutamente soberano como para hacerlo como quiere, con quien quiere y de la manera que quiere. De otro modo, se estaría haciendo una especie de apología a la imposición de manos, (cosa que hemos visto, lamentablemente, en muchos sitios) y no al poder que emana de todo ese acto que es un poder sobrenatural que proviene de Dios y no de las manos que se han impuesto. Y, finalmente, las lenguas como UNO de los resultados de esa experiencia, ya que profetizar sería otro y en otros textos se mencionan varios más.

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[17]

«Desde el día en que liberé a Israel hasta el día de hoy, no he habitado en casa alguna, sino que ido de campamento en campamento y de santuario en santuario.» (1 Crónicas 17:5)

Aquí Dios reafirma su concepto anti-templista una vez más. Pese a ello, aún todavía hoy hay muchísimos defensores de esa concepción que llegan a sostener sin que se les caiga la cara de vergüenza, que aquellos que se van de una congregación (incluso cuando se van a otra), que es como decir que se están yendo de un determinado templo, se están saliendo del cuerpo. Es tan frecuente esta diatriba que no son pocos los que la han creído, la repiten y la enseñan. Pero Dios está diciendo aquí que Él va de campamento en campamento y santuario en santuario, en clara referencia a la persona, al hombre, al corazón de ese hombre donde Él está habitando. Porque los edificios no se mueven, mientras que los campamentos y santuarios sí. ¿Qué más se necesita para creerlo? ¿Qué más se necesita para que alguien lo ponga por obra?

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[18]

«Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual, para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz.» (Colosenses 1:9-12)

¿Cuántos de nosotros, cuando tenemos un motivo de oración, solemos orar una, dos o tres veces y luego, considerando que Dios ya nos ha oído, abandonamos ese asunto para pasar a otro? Lo hacemos porque estamos convencidos que Dios no es sordo y que, con una simple oración de una sola vez, Él ya habrá oído nuestra petición y su respuesta será inmediata. Esto es un error que, en una enorme mayoría de ocasiones, ha determinado que no tengamos respuesta a nuestras oraciones o, mucho peor, que esa respuesta sea negativa. Porque no hemos entendido algo clave, básico y elemental: la oración es una batalla espiritual. Por un lado, la idea de Dios de darle curso favorable a nuestras necesidades, y por el otro, el enemigo tratando de impedirlo para que despotriquemos contra nuestro Dios por esa causa. Por eso es que, -tal como Pablo lo dice aquí-, "no debemos dejar de orar hasta que lo pedido se cumpla".

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[19]

«A lo seco Dios lo llamó "tierra", y al conjunto de aguas lo llamó "mar". Y Dios consideró que esto era bueno.» (Génesis 1:10)

¡Claro que fue bueno! Y lo fue en las dos concepciones: la literal y la espiritual. En lo respectivo a la literal, el mar es lo que todos sabemos que es: una fuente perpetua de riqueza pesquera y productor de algas que contribuyen al medio ambiente aportando oxígeno a la atmósfera. De la tierra qué podemos decir que no sea conocido, es la base de la vida en el planeta. En lo espiritual, mientras tanto, el mar representa a Dios, ya que cuando Él habla, su voz es como sonido de océanos, dice la Palabra. Y la tierra, que habla de sequedad, es la figura y tipología del hombre y sus debilidades carnales. Sin embargo, como sucede en lo literal, ambos se complementan y se respetan límites. Es el único modo de mantener el equilibrio ecológico necesario para la sobrevivencia humana.

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[20]

«Los malvados nada entienden de la justicia; los que buscan al Señor lo entienden todo.» (Proverbios 28:5)

Aquí está graficado, en quince palabras, el error más frecuente que cometen los cristianos de todo el planeta. Ese error consiste en suponer que cualquier persona que concurre a cualquier iglesia cristiana del mundo, va a entender una determinada Palabra que el Espíritu revela en estos tiempos o algo que Dios le está hablando hoy mismo a su pueblo. Y cuando eso no sucede, se le cargan las culpas y responsabilidades al emisor, al mensajero. Y no es el responsable ni tiene absolutamente nada que ver con esa falta de entendimiento. Porque aquí te dice, y es una enorme verdad, que lo entienden todo aquellos que buscan al Señor, no los que se reúnen bajo pautas religiosas en cualquiera de los miles y miles de templos habilitados al efecto. A veces, coinciden, pero en la mayoría de los casos, no. Porque no todos los que dicen ser cristianos lo son y porque no todos los que dicen ser cristianos buscan de verdad a Dios.

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[21]

«Pablo entró en la sinagoga y habló allí con toda valentía durante tres meses. Discutía acerca del reino de Dios, tratando de convencerlos, pero algunos se negaron obstinadamente a creer, y ante la congregación hablaban mal del Camino. Así que Pablo se alejó de ellos y formó un grupo aparte con los discípulos; y a diario debatía en la escuela de Tirano. Esto continuó por espacio de dos años, de modo que todos los judíos y los griegos que vivían en la provincia de Asa llegaron a escuchar la palabra del Señor.» (Hechos 19:8-10)

Lo primero que extraemos de este pasaje, es que para hablar del Reino de Dios adentro de una iglesia organizada, tal cual eran las sinagogas de la época, hay que poseer valentía. Los cobardes hablarán lo que la organización religiosa les imponga. Luego se muestra un error de Pablo, el querer convencerlos. El error se evidencia cuando se muestra que por mejores palabras que usara el apóstol, esto no es por convencimiento sino por convicción. La diferencia está en que el convencimiento nos llega de afuera hacia adentro, mientras que la convicción es a la inversa. Sin embargo, esta línea demasiado carnal de polémica, discusión y debate, permitió y posibilitó que los griegos pudieran escuchar la palabra de Dios, con lo cual eso nos evita ser demasiado rígidos o legalistas en nuestras conductas.

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[22]

«Todo el tiempo que anduve con Israel, cuando mandé a sus jueces que pastorearan a mi pueblo, ¿Acaso le reclamé a alguno de ellos el no haberme construido una casa de cedro?» (1 Crónicas 17:6)

Hermano; ¿Tienes una buena imaginación? ¿Te atreves a llevar esta escena al hoy? –Todo el tiempo que anduve con la iglesia, cuando mandé a sus pastores que pastorearan sin abusarlos a mi pueblo, ¿Acaso les reclamé de alguna manera que no me construyeran templos, catedrales o parroquias bellas y opulentas?– Tienes la respuesta. Y si tienes la respuesta, ¿Por qué es que todavía le sigues otorgando a ese templo al que concurres una o dos veces por semana, mayor relieve e importancia que a la misma y propia Palabra de Dios? ¿Tú te has creído, de verdad, esa tremenda mentira religiosa que te asegura que estando adentro de un templo tienes tu salvación asegurada?

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[23]

«Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados.» (Colosenses 1:13-14)

¡Qué bueno sería que tanta y tanta gente creyente que aún no ha entendido o visto que está viviendo una guerra de corte espiritual pudiera leer este pasaje y comprenderlo! Pablo dice que Cristo nos libró del dominio de la oscuridad, lo que nos deja bien en claro que, esa oscuridad, además de ser un tremendo obstáculo para nuestro entendimiento y crecimiento, también ejerce un poder sobre nosotros que no nos permite acceder a todo lo que Dios nos tiene reservado. Y no hay manera de salir de la potestad de ese dominio como no sea de la mano del Señor Jesucristo, ya que Él es el único Mediador, el suficiente Redentor y el único Habilitado para perdonar todos nuestros pecados. Cualquier otro u otra que se arrogue esa potestad, blasfema.

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[24]

«Y dijo Dios: ¡Que haya vegetación sobre la tierra; que esta produzca hierba que den semilla, y árboles que den su fruto con semilla, todos según su especie! Y así sucedió.» (Génesis 1:11)

La palabra clave en este texto relacionado con la maravilla de la creación, es según su especie. Fíjate que jamás una semilla de otra especie podría germinar en un medio ambiente hostil. Hay flores que crecen en sitios muy fríos que jamás podrían germinar en zonas de mucho calor y viceversa. Por eso es que Dios habla de semillas según su especie. Él no desea mezclar las especies. Y eso es exactamente lo que el hombre no ha terminado de entender y se ha convertido en el primer depredador de la naturaleza. Nada de lo que puedan hacer la raza que tú quieras de animales arruinará tanto el equilibrio ecológico como lo que el propio hombre realiza.

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[25]

«Mas vale pobre pero honrado, que rico pero perverso.» (Proverbios 28:6)

¡Ay del mundo por no haber leído este texto! ¡Ay de la iglesia por haberlo leído pero interpretado de manera equivocada! Si el mundo hubiera tenido acceso a esta palabra y la hubiera entendido, no existiría el delito; así de simple. Pero como eso es una utopía e imaginarlo es altamente ilusorio, quedémoslo con la iglesia, donde sí se lee esta palabra y donde sí se supone que se entienda como se debe. Sin embargo, lamentablemente, no es el caso. Se ha entendido que el cristiano debe ser pobre, porque si trabaja duro y hace fortuna, se pervierte. Y eso no es así. Esto es una comparación que de ninguna manera establece doctrina. Porque podremos parafrasearlo sin quitarle contenido ni entidad, diciendo que: "Mas vale pobre honrado que rico perverso, pero lo ideal sería pobres y ricos honrados y mundo conforme al plan y propósito de Dios."

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[26]

«Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo, a tal grado que a los enfermos les llevaban pañuelos y delantales que habían tocado el cuerpo de Pablo y quedaban sanos de sus enfermedades, y los espíritus malignos salían de ellos.» (Hechos 19:11-12)

¡Cuánto error, cuanta idolatría materialista y cuanto aprovechamiento económico de las circunstancias se ha cometido a partir de la falsa interpretación de este pasaje! Primero: hoy llevan ropas de un enfermo para que alguien ore sobre ellas por su sanidad. Es al revés de este suceso. Hoy un determinado líder pone sus manos sobre una cantidad de pequeños paños que, a partir de esa ceremonia, pasan a ser "ungidos" y, como tal, son vendidos a buen precio como curativos para cualquier dolencia y liberación de demonios. ¿Nadie ha prestado atención, entendido y creído que todo lo que aquí se relata, es como consecuencia de la unción que el Espíritu había derramado sobre Pablo, y no por sus actitudes físicas, materiales y vinculadas con su vestimenta? Si el poder de Dios está sobre tu vida, tú estornudas y alguien es sano o liberado, pero eso no significa que se programe un culto de estornudos, ¿Entiendes?

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[27]

«Pues bien, dile a mi siervo David que así dice el Señor Todopoderoso: "Yo te saqué del redil para que, en vez de cuidar ovejas, gobernaras a mi pueblo Israel."» (1 Crónicas 17:7)

Hay muchos a los que les agradaría profundamente que en este pasaje lo que dijera sería algo así como: "Yo dispuse que mi siervo me sirviera por causa de su excelente preparación en los mejores y más calificados seminarios". Pero lamentablemente para ellos, no dice eso, sino lo que viene a ser exactamente lo inverso. Porque Dios dice que Él lo sacó a David de su trabajo secular. David no había hecho ningún mérito humano, más allá de tener ante Dios –pese a toda su historia posterior– un corazón íntegro y recto que supo mantener. Y esos son los valores, esa es la calificación técnica que Dios tiene en cuenta a la hora de su evaluación pre-ministerial. Como ha sido dicho tantas veces: Dios no viene a buscar los capacitados, Dios capacita personalmente a los que va a levantar...

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[28]

«Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente.» (Colosenses 1:15-17)

Cuando en el Libro del Génesis leemos que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, no podemos entenderlo a menos que recorramos el resto de las escrituras buscando respuestas a nuestro escudriñar. Y este texto tiene una respuesta a una de esas antiguas dudas. ¿Cuál es la imagen de Dios, siendo que a Dios nadie le vio jamás y no hay registro de figura alguna que lo personifique? La imagen de Dios es el Hijo Jesucristo. Es la única imagen humana respecto a la Deidad. Y entonces, ¿Cuál es su Semejanza? Esto tiene que ver con su esencia: si Dios es Espíritu, nosotros somos un espíritu, al que se le ha dado un alma y que durante un determinado lapso terrenal vive dentro de una caja descartable que se llama Cuerpo.

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[29]

«Comenzó a brotar la vegetación: hierbas que dan semilla, y árboles que dan su fruto con semilla, todos según su especie. Y Dios consideró que esto era bueno.» (Génesis 1:12)

Yo quiero que tú entiendas muy bien esto: que si en algún momento, en tu casa comienzan a crecer diversos árboles, arbustos o cualquier otra vegetación que te perturba o te molesta para lo que deseas hacer, deberás pensar muy bien y medir la validez de lo que harás, ya que en aras de darle valor a cosas inventadas en la ciudad de los cementos, cosa que Dios nunca mandó al hombre a construir, podemos llegar a eliminar vegetales que Dios creó para beneficio de la raza humana por todas las propiedades que ellos pueden aportar. Recuerda que, antes de extirpar cualquier vegetal, Dios al crearlos, consideró que eso era bueno, con lo cual deberás guardarte muy bien de decir que no lo es por una simple razón: estarías en oposición a la voluntad y el propósito de Dios al que, si no entiendes, entonces simplemente créelo.

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[30]

«El hijo entendido se sujeta a la ley; el derrochador deshonra a su padre.» (Proverbios 28:7)

Tú lees esto y dices: ¡Qué bueno! ¡Qué formidable! ¡Qué palabra! Pero te pregunto: ¿La has entendido de verdad o sólo te suena bonita? Si la has entendido, entonces sabrás a qué ley se refiere cuando dice que el hijo se sujeta a ella. ¿Acaso a la ley antigua? A la Palabra. Pero no porque se la sepa de memoria o porque dicte conferencias teológicas en veinte universidades, sino porque la pone por obra. Sobre mil personas, novecientas saben de la existencia de la Biblia, ochocientas la han leído alguna vez, setecientas la han leído con continuidad, trescientas creen que es la Palabra de Dios, cien aceptan como guía de vida su texto y diez se atreven a ponerla por obra y vivirla. De eso se habla aquí. Y el derroche del cual se hace mención, no es de nada material, sino de años, de vida, de energías físicas e intelectuales. Cuando todo eso no es puesto al servicio del Reino de Dios, éste sufre deshonra.

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