"Palabra de Vida"

Biblioteca Bíblica en Línea

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"Cristo es el Camino, la Verdad
 y la Vida".

Estudios, Mensajes, Pensamientos y Reflexiones sobre la Palabra de Dios. 

"Hacia la Salvación de Toda la Humanidad". 

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Néstor Martínez

 

 Marzo de 2006

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[01]

«Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, según la promesa de vida que tenemos en Cristo Jesús, a mi querido hijo Timoteo: que Dios el Padre y Cristo Jesús nuestro señor te concedan gracia, misericordia y paz.» (2 Timoteo 1:1-2)

Dos cuestiones valiosas e importantes. La primera, Pablo asegura ser un apóstol por la voluntad de Dios. Y lo fundamenta en la promesa de vida que tenemos en Cristo Jesús, esto es: la que nos habla de la autoridad por fe de ser llamados hijos de Dios. A Pablo jamás le hubiera interesado un nombramiento u ordenación como apóstol por parte de hombres prominentes de su época. Serlo por voluntad de Dios, más que convencer a los demás, le otorgaba certeza a él mismo para su ministerio. Así es como funciona. La segunda, fíjate que tres cosas le pide a Dios en oración para su discípulo Timoteo: Gracia, (que, obviamente, no es buen humor ni carisma), Misericordia, (el bien más preciado hoy día adentro de la iglesia en un marco de enconos, internas y pujas por el poder) y Paz. Habla, lógicamente, de esa paz que viene de Cristo y que no es como el mundo la da.

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[02]

«Así dice el Señor omnipotente: yo mismo me encargaré de buscar y de cuidar a mi rebaño» (Ezequiel 34:11)

Quiero que te quede bien claro para que nadie te engañe: cuando Dios te dice que Él mismo se va a ocupar de algo específico, es porque lo va a hacer Él mismo, sin intermediario alguno. ¿Y qué dice que va a hacer? Que se va a encargar de buscar y cuidar a su rebaño. Convengamos que, si tiene que buscarlo, es porque se ha perdido, esto es: no está en los lugares donde debería estar. ¿Por qué? Dos motivos globales pueden existir: o se perdió por díscolo, irresponsable e inmaduro o quien los tenía que cuidar lo desprotegió, lo descuidó o, lo que es peor: lo lastimó. Así que hará muy bien el señor de buscarlo y cuidarlo personalmente. A su rebaño. Que no es redil. El rebaño es libre de ir en búsqueda de los mejores pastos. El redil es una prisión donde se come lo que hay aunque sea viejo, seco y malo.

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[03]

«Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de nuestro Señor Jesucristo» (1 Corintios 1:8)

¿En cuantas ocasiones te has preguntado si tendría Dios, hoy, acaso, algo para reprocharte? Seguramente y al igual que la mayor parte de los cristianos sinceros, rectos e íntegros, en muchas. Y si bien esto podría indicar alguna clase de desconocimiento de las formas de justicia que Dios mueve, deja en evidencia en otro sentido, un enorme deseo de agradarle, lo que implica lisa y llanamente lo que se conoce como “temor de Dios”. Bien; hoy tengo una buena noticia. Si te refugias permanentemente y en cada milímetro que camines en esta tierra en la persona de Jesucristo, dice aquí que Él mismo será quien te mantenga firme, que es quizás lo más complicado que el creyente afrontará durante toda su vida de fe.

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[04]

«Con una bandera le hará señas a una nación lejana, con un silbido la llamará desde el extremo de la tierra, y esta nación llegará presta y veloz» (Isaías 5:26)

¿Cómo se mueve un padre de familia a la hora de necesitar que alguno de sus hijos le realice una diligencia? Lo llama y le da el recado. Si el joven parte presuroso a efectuarlo, todo termina allí y se pasa a otra cosa. ¿Pero, qué sucede si ese muchacho no quiere obedecer a su padre? Éste, de inmediato, llamará a otro de sus hijos; a todos los que sean necesarios hasta que encuentre uno que haga lo que él necesita. Así es como también procede Dios con su pueblo, con sus hijos y, obviamente, con las naciones en las que ellos habitan. ¿No ha obedecido Israel? Llamaremos a los gentiles aunque estén tremendamente lejos. ¿No obedece la iglesia organizada y estructurada para servirle y adorarle? Llamaremos a los anónimos que no participan activamente en ella o, lo que es más grave, puedan haber sido expulsados de allí por “falta de sujeción”, por ejemplo.

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[05]

«Con fe y amor en Cristo Jesús, sigue el ejemplo de la sana doctrina que de mí aprendiste» (2 Timoteo 1:13)

No es necesario que te aclare que Pablo le está escribiendo a un joven que es su discípulo y que, seguramente, ve en él a un referente, poco menos que a un intocable. Tal como muchos jóvenes de hoy pueden estar viendo a sus líderes o a sus pastores. Y Pablo le recomienda a Timoteo lo mismo que hoy muchos pastores y líderes le recomiendan a sus pastoreados o liderados: que siga el ejemplo de la doctrina que ellos les han enseñado. Sólo un problema: la doctrina a la cual Pablo se refiere aquí, es la doctrina de Jesucristo, la que se encuentra a lo largo de toda la Biblia y no por retazos fraseados con números de capítulos y versículos. La doctrina básica del evangelio que, en muchos casos, no tiene absolutamente nada que ver con alguna doctrina denominacional que, por rara paradoja, será la que se le exija respetar a muchos jóvenes como Timoteo.

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[06]

«Como un pastor que cuida de sus ovejas cuando están dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las rescataré de todos los lugares donde, en un día oscuro y de nubarrones, se hayan dispersado» (Ezequiel 34:12)

¿Qué es dispersarse? Andar cada uno por distintos sitios sin rumbo fijo. ¿Pero hay dispersión por decisión propia y voluntaria? Podría haberlo en algún caso determinado y específico, pero mayoritariamente no; mayoritariamente la dispersión ocurre por algún hecho fortuito e imponderable que asusta a la oveja y la hace huir sin tener muy en cuenta hacia dónde. En este caso, Dios dice que sus ovejas se dispersaron por causa de días oscuros y nubarrones. La oscuridad tiene que ver con ataque satánico, mientras que los nubarrones son la deformación ministerial de lo que Él mismo llama “nubes sin agua”. El rescate que Dios produce tiene que ver con redención, con salvación y con remisión, pero también tiene que ver con remanente.

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[07]

«Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor» (1 Corintios 1:9)

Quiero que entiendas en primera medida, que uno de los significados que tiene esta palabra utilizada aquí como comunión, además de todas las demás que tú seguramente también conoces, es común unión. Oye: esto va mucho más allá de la asistencia dominguera a un templo a cantar cuatro canciones y oír un buen predicador. Común unión es, como las palabras lo muestran, estar con Jesucristo en una unidad en común. Un mismo espíritu, un mismo sentir, un mismo objetivo, un mismo poder. Eso es lo que la fidelidad de Dios el Padre te ha brindado. Es un verdadero tesoro de enorme valor. No material, no conceptual, sino espiritual. Un valor que camina por dentro del hombre y que sólo se muestra en el exterior cuando se lo necesita.

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[08]

«Ninguno de ellos se cansa ni tropieza, ni dormita ni se duerme; a ninguno se le afloja el cinturón ni se le rompe la correa de las sandalias» (Isaías 5:27)

Está hablando de los que han decidido obedecer por encima de todas las conveniencias o intereses personales. Y dice que ellos no se cansan. Que podrán ser agredidos, perturbados, presionados y hasta burlados por los religiosos oficiales, pero no se cansarán y seguirán firmes al objetivo que Dios ha trazado. Dice que no se duermen. ¿Podrá un soldado dormirse en plena batalla? Resulta obvio que no. Sin embargo, ¿No hay una enorme proporción de lo que hoy llamamos “la iglesia” profundamente dormida y sin entender que está bajo ataque? Los genuinos no adelgazan espiritualmente, por lo que sus cinturones no se aflojan. Y tampoco se desvían a izquierda o a derecha en su camino, por lo que sus sandalias permanecen atadas correctamente.

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[09]

«Esta profecía es la palabra del Señor dirigida a Israel por medio de Malaquías. Yo los he amado, dice el Señor. ¿Y como nos has amado?, replican ustedes. ¿No era Esaú hermano de Jacob? Sin embargo, amé a Jacob pero aborrecí a Esaú, y convertí sus montañas en desolación y entregué su heredad a los chacales del desierto.» (Malaquías 1:1-3)

Cuando lees estos textos, quizás sonríes pensando: ¡Qué ilusos! ¿Cómo van a preguntarle al Señor de qué manera los ama? Sí, es muy sencillo pensar y decir eso con toda la historia, con toda la Biblia delante de nuestros ojos, pero así y todo…¿No hay alguno, al menos uno de ustedes, que en alguna ocasión, estuvo tentado de preguntarle a Dios lo mismo, porque si bien no lo decía en voz alta para no ser mal visto en su iglesia, no entendía en dónde andaba el amor de Dios cuando a él le ocurría de todo en esta vida? La respuesta no deja ni el menor resquicio para una falsa interpretación. Dios ama a todos sus hijos por igual. La promesa de heredad del reino es para todos por igual. Pero llegado el momento, si uno de sus hijos estafa, adultera o miente, aún con idea de servicio, él lo despojará de esa heredad para dársela a lo peor de lo peor que encuentre en su camino. En este caso, los chacales, animal impuro, alimentado a carroña.

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[10]

«Con el poder del Espíritu Santo que vive en nosotros, cuida la preciosa enseñanza que se te ha confiado.» (2 Timoteo 1:14)

Presta mucha atención a esta primera expresión de Pablo. Él no le confía la calidad ni la seguridad de la enseñanza a un grupo de notables o de sesudos teólogos. Él se la confía al poder del Espíritu Santo. ¿Sabes por qué? Porque él tenía la convicción total y cierta de que esa enseñanza provenía, precisamente, de ese mismo Espíritu Santo, por lo que éste no haría otra cosa que cuidar lo que emanaba de sí mismo. ¿En cuántos lugares nuestros denominados a sí mismos como “cristianos” se sigue esta misma rutina para con la enseñanza que allí predomine? En muy pocos. Hay cierto temor para con lo que viene del Espíritu Santo porque –dicen– puede dar lugar a fantasías, ideas locas y cualquier clase de pseudos doctrinas. Y es real esta posibilidad. Porque cuando el Espíritu Santo no interviene en la enseñanza, la sabiduría humana intenta ocupar su lugar. Y cuando lo consigue, nace el humanismo. Y cuando nace el humanismo, Dios se retira de allí…

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[11]

«Yo las sacaré de entre las naciones; las reuniré de los países, y las llevaré a su tierra: Las apacentaré en los montes de Israel, en los vados y en todos los poblados del país.» (Ezequiel 34:13)

Este texto, tomado de modo estrictamente literal, como le agrada a muchos teólogos tradicionales, es un reaseguro que confirma todo lo que se realiza con el pueblo israelita diseminado a lo largo y ancho del planeta. Viajan a su Israel madre y allí sirven en distintas tareas que proporciona ayuda cierta a la nación. Sin embargo, Dios jamás quiso dejar un mensaje literal, social y político. Viene hablando de sus ovejas. Viene hablando del fracaso por diferentes razones por parte de sus pastores. Y viene hablando de que Él mismo se hará cargo de ellas. Y dice que las sacará de las naciones del mundo y que las llevará a su tierra, que es la tierra prometida, el Canáan moderno que es Cristo. Y que serán apacentadas, esto es: alimentadas, en vados y montes del país, lo que equivale a decir que eso será producido por la palabra auténtica y genuina, en lugar de las recetas humanistas y tradicionales de la iglesia estructural.

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[12]

«Les suplico, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armonía y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito.» (1 Corintios 1:10)

Observa que Pablo, cuando expresa esto a toda la posteridad creyente (Pensar que sólo era para la iglesia de Corinto, es no haber entendido nada), lo hace con la misma fórmula de guerra espiritual: en el nombre de Jesús. ¿Por qué crees que lo haría así y no con su propia reconocida e indiscutible autoridad? Simple: porque demandar unidad y amonestar en contra de las divisiones, es guerra. Tanto que aún hoy, en este tiempo, la indiferencia de muchos cristianos para con esta área del evangelio, los ha hecho caer tontamente en lo que exactamente Pablo recomienda no hacer. En el mundo secular podemos tener dos o más visiones de un determinado tema, ya que esa visión nacerá de nuestra mente intelectual. Pero en el mundo del Espíritu no, ya que ese Espíritu (Que nos guía a toda verdad) es uno sólo y jamás podría dar más de una visión. Y Di-visión es eso: dos visiones.

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[13]

«Sus flechas son puntiagudas, tensos todos sus arcos; parecen pedernal los cascos de sus caballos, y torbellino las ruedas de sus carros.» (Isaías 5:28)

Lo que Dios dice de su iglesia emergente, tiene que ver íntegramente con potencia, con fuerza, con vigor, con ímpetu. No se parece en nada, absolutamente, a esa iglesia gelatinosa, suave, romántica, que sólo gime o se lamenta. ¡¡Pero hermano!! ¡¡Eso no está mal!! No, pero no es lo único ni lo excluyente. No hay una sola iglesia que no lloriquea o gimotea. Puede hacerlo una parte, pero no toda. Y mucho menos como forma ritual y preconcebida. La iglesia tiene sexo femenino desde Eva hacia aquí, pero no puede mantenerse dentro de ese género porque el reino es asexuado. La iglesia puede tener suavidad y ser romántica, pero deberá inexorablemente tener flechas puntiagudas, arcos tensados, caballos potentes y fuerza imparable de viento y torbellino.

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[14]

«Edom dice: Aunque nos han hecho pedazos, reconstruiremos sobre las ruinas. Pero el Señor Todopoderoso dice: ustedes podrán reconstruir, pero yo derribaré. Serán llamados territorio malvado, pueblo contra el cual siempre estará indignado el Señor.» (Malaquías 1:4)

Esto es exactamente lo que sucede cuando el hombre, observando la destrucción de todos sus planes, no cae en cuenta que ha sido su Señor quien lo ha hecho para poder llevarlo a los terrenos que Él tiene en su santa voluntad y, en lugar de arrepentirse de su soberbia y decidir comenzar todo de nuevo bajo la guía del Espíritu, lo que decide una vez más, es recomenzar lo destruido pero otra vez bajo su estricta sabiduría personal. Allí es donde el Señor, siempre, tendrá esta misma respuesta que aquí le brinda a Edom. Tú, hombre desobediente y fatuo, haz lo que quieras. Reconstruye lo que yo he destruido una, diez, cien o mil veces, que yo habré de derribarlas otras tantas, ya que mi indignación en contra tuyo, a menos que te arrepientas y me pidas perdón para que yo pueda perdonarte y restaurarte, no pasará.

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[15]

«Ya sabes que todos los de la provincia de Asia me han abandonado, incluso Figelo y Hermógenes.» (2 Timoteo 1:15)

Esta puede resultar una conclusión sumamente peligrosa para gente con misticismos sobredimensionados o con aspiraciones proféticas insatisfechas, pero es la verdad y debemos decirla. Cuando Pablo comienza a hacer lo que Dios le envía a hacer, lo primero que sufre es persecución, exactamente lo mismo que sufren tantos y tantos mensajeros genuinos del Dios Altísimo hoy mismo, en este tiempo. Pero no se termina todo allí, sino que lo que sigue, es esto que él detalla en este pasaje: abandono. Es una de las sensaciones más frustrantes y angustiosas que un siervo obediente puede llegar a vivir. Tanto que en casos, muchos han optado por andar en el error, a sabiendas, con tal de no perder amistades, compañerismo y todo ese entorno social que tanto se necesita cuando se experimenta soledad.

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[16]

«Las haré pastar en los mejores pastos, y su aprisco estará en los montes altos de Israel. Allí descansarán en un buen lugar de pastoreo y se alimentarán de los mejores pastos de los montes de Israel.» (Ezequiel 34:14)

Quiero que tengas muy presente que es Dios quien está aquí hablándole a Ezequiel. Y le dice que Él se hará cargo de las ovejas que los pastores han descuidado. Y le añade que Él, (que es Dios) las hará pastar en los mejores pastos. Rarísimo resulta que Dios no diga que Él les dará el alimento, el mejor pasto, lo que ellas necesitan. Porque ese es, curiosamente, el mensaje que nuestros líderes contemporáneos están llevándole a la iglesia. Yo traigo el mensaje, yo traigo la Palabra, yo les doy al alimento. Aquí queda bien en claro que ese alimento se encuentra en los sitios en los que Dios ha dispuesto que crezcan, y no en las huertas personales y privadas de determinados hombres que las riegan con la poca agua que hay en su latita de unción personal.

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[17]

«Digo esto, hermanos míos, porque algunos de la familia de Cloé me han informado que hay rivalidad entre ustedes.» (1 Corintios 1:11)

De acuerdo: no puedo entregarte ninguna clase de mensaje sólido a partir de un solo versículo, sacado del contexto. Pero hete aquí que no lo he sacado de contexto. Y ese contexto, del cual hablábamos unos días atrás, tenía que ver con problemas que había en Corinto, y esencialmente, con divisiones en el pueblo de Dios. Aquí Pablo sigue refiriéndose a ello y le agrega un resultado, un producto, una consecuencia de esas divisiones: rivalidad entre los hermanos. ¡Pobre gente la de Corinto! ¿Cómo podían amar, adorar y servir al Dios justo en medio de divisiones y rivalidades? Solamente siendo hipócritas en muchas de sus actitudes. Esto se ve claramente en su historia, ¿No crees? Y bien; sólo habrá que tomar debida nota y agradecerle a Dios que eso no esté sucediendo hoy en nuestras congregaciones…¿O sí?

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[18]

«Su rugido es el de una leona, como el de los leoncillos gruñe y atrapa a la presa, y se la lleva sin que nadie se la arrebate.» (Isaías 5:29)

Predicamos muy poco, -ciertamente-, sobre el león y sus características. Al igual que otros cientos de tabúes bíblicos sobre los cuales jamás alguien se atreve a predicar, este parecería ser uno de ellos. Pero llama poderosamente la atención, ya que solamente el diablo y sus demonios podrían salir beneficiados de esta omisión. Fíjate que se habla de manera permanente del Cordero, siendo que éste es un animal, primeramente, de transición, ya que luego mutará en un animal adulto. Y en términos espirituales, el Cordero también es transitivo porque habla de sacrificio y redención, lo cual es correcto, pero no único. ¿Nadie hablará del León de Judá, que es como finaliza esta historia? ¿Sólo recordaremos a Satanás cuando hablamos del león, siendo que la Biblia dice que él anda como león rugiente, pero no dice nunca que lo sea?

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[19]

«Ustedes lo verán con sus propios ojos y dirán: ¡Se ha engrandecido el Señor aún más allá de las fronteras de Israel!» (Malaquías 1:5)

Hay (o quizás debería decir: habemos) muchos cristianos que evaluamos el funcionamiento operativo de la iglesia del siglo veintiuno a partir de cómo estuvo el culto del último domingo en nuestra iglesia local. No puedo desconocer la validez de una hermosa y ungida reunión, pero no es ese el objetivo de máxima que tiene la iglesia del Señor. Comprende que de ser así, sería demasiado pobre y escuálido para la magnificencia de Dios. Ese objetivo, o pasa por la extensión global, territorial, anímica y espiritual del reino hasta el último confín de la tierra o no es objetivo, sino rutina. Será entonces, en ese tiempo y momento, donde podremos decir lo mismo que aquí dice Malaquías: que se ha engrandecido el Señor mucho más allá de las fronteras de la iglesia.

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[20]

«Que el Señor le conceda misericordia a la familia de Onesiforo, porque muchas veces me dio ánimo y no se avergonzó de mis cadenas. Al contrario, cuando estuvo en Roma me buscó sin descanso hasta encontrarme. Que el señor le conceda hallar misericordia divina en aquel día. Tú conoces muy bien los muchos servicios que me prestó en Efeso.» (2 Timoteo 1:16-18)

¿Valdría la pena que Pablo le aclarara todas estas cosas a su joven discípulo Timoteo, si las mismas no tuvieran el calibre y la importancia que él les adjudica? Yo he aprendido que Dios no ha puesto absolutamente nada en la Biblia que no tenga un sentido que va -no lo dudes-, mucho más allá del mero estudio histórico o social. Ya te lo he adelantado hace unos días, pero hoy es necesario volverlo a repetir: cuando comienzas a caminar por donde Dios te marca que camines, comienzas a ser perseguido primero y marginado y hasta olvidado después. Y esto último duele muchísimo en nuestras emociones y sentimientos, algo que normalmente llamamos la carne. Muy bien, lo que aquí dice, nos deja en evidencia que era exactamente allí adonde a Pablo le dolía su marginación y olvido. Pablo era tan hombre como tú y como yo. Claro; él no optó por la calidez de la estructura, sino por el árido y espinoso camino que Dios le trazó.

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[21]

«Yo mismo apacentaré a mi rebaño, y lo llevaré a descansar. Loa firma el Señor omnipotente.» (Ezequiel 34:15)

Aquí hay otra expresión añadida a la decisión que durante todo este texto tiene Dios para con su pueblo, con sus ovejas. Las ha visto dispersas, abandonadas y hambrientas, y como los pastores encargados de cuidarlas no dan señales de vida, Él ha resuelto hacerse cargo de ellas. Lo viene detallando y reiterando, pero aquí le agrega algo más: lo llevaré a descansar. Esto nos enseña que Dios ya sabe que su rebaño está cansado. ¿Físicamente? Puede haber algún caso aislado, pero no es ese el cansancio mayor. Ese cansancio está en las mentes aletargadas por diatribas humanistas, politiquería religiosa e intrigas palaciegas por cargos y posiciones eclesiásticas. Ese es el cansancio que, la sola y simple Presencia de Dios, dará por terminado.

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[22]

«Me refiero a que unos dicen: yo sigo a Pablo; otros afirman: Yo, a Apolos; otros: Yo, a Cefas; y otros: Yo, a Cristo.» (1 Corintios 1:12)

Ya no caben dudas: los Corintios tenían un concepto eclesiástico sumamente personalista. Elegían seguir al hombre antes que seguir a Cristo. ¡¡Qué gente ignorante!! Pablo, más adelante, les dará a entender que lo son. ¿Y ellos? No entendieron nada. Ahora, a la vista de estas letras, de estas historias, de estos relatos, podemos preguntarnos: ¿Ha cambiado la iglesia del Señor en este sentido? No lo parece. Esta respuesta, trae otra pregunta: ¿Es tan difícil entenderlo? No. No es difícil entenderlo. ¿Y entonces, por qué se sigue cometiendo el mismo error? Porque no es un error, es una consecuencia de una labor satánica en el ámbito espiritual. Un ámbito que la iglesia, si no se pone firme, será descolocada, porque en ese ámbito, el que con Él no recoge, desparrama, inexorablemente.

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[23]

«En aquel día bramará contra ella como brama el mar. Si alguien contempla la tierra, la verá sombría y angustiada, y la luz se ocultará tras negros nubarrones.» (Isaías 5:30)

No está hablándose de un día cualquiera. Tampoco se está hablando, necesariamente o puntualmente, de un día literal, físico, concreto. De lo que sí se está dando novedad, es de la calidad y cualidad de quienes componen ese día del lado del ejército de Jehová. ¿Cuándo será ese día? Cuando la tierra, que es como decir toda carne, que es como decir también el planeta, se vea sombría y angustiada? ¿No está así, hoy? Cuando la luz, (Que es Cristo, no la religión), se deba ocultar detrás de los negros nubarrones que sólo el pecado puede poner allí. ¿Pero no es que hay redención para el pecado? Sí, pero con previo arrepentimiento. Sin arrepentimiento no puede haber perdón, y sin perdón no puede haber redención.

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[24]

«El hijo honra a su padre y el siervo a su señor. Ahora bien, si soy padre, ¿Adonde está el honor que merezco? Y si soy señor, ¿Adonde está el respeto que se me debe? Yo, el Señor Todopoderoso, les pregunto a ustedes, sacerdotes que desprecian mi nombre. Y encima preguntan: ¿En que hemos despreciado tu nombre? Pues en que ustedes traen a mi altar alimento mancillado. Y todavía preguntan: ¿En que hemos mancillado? Pues en que tiene a la mesa del Señor como algo despreciable.» (Malaquías 1:6-7)

Presta mucha atención: alimento mancillado en el altar. Pregunta: ¿El pueblo estaba autorizado a operar en el altar? No. Los únicos que podían hacerlo, eran los sacerdotes. ¿Entonces, quienes eran los que traían alimento mancillado a ese altar? Los sacerdotes. Es decir: los encargados de traer alimento sano, santo y ungido. Compara si por alguna casualidad, en este tiempo no está ocurriendo algo parecido. Pero también compara la enseñanza recibida con lo que encierra este contexto. Se nos ha enseñado que es alto pecado despreciar la ceremonia de la Santa Cena, aquí llamada “mesa”. Y está muy bien porque así es. Es pecado eso. Pero resulta que aquí no se está hablando de eso, sino de la mesa donde se sirve un alimento que de ninguna manera es el que Dios está elaborando para su rebaño…

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[25]

«Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles.» (2 Timoteo 2:4)

A este versículo quizás se lo puede entender mucho más rápidamente en la versión clásica que en esta revitalizada de la NVI. El soldado eres tú, el superior es Cristo y las cuestiones civiles son las cosas que el mundo te propone para restarte tiempo de comunión. Pueden ser asuntos importantes, tales como tremendas empresas con muchísimo dinero en juego, como también un simple cotejo de fútbol. La trampa satánica es simple, pero no por simple le ha dejado de dar resultados positivos. Cuando el diablo consigue sacarte tiempo de lectura o de oración para que se lo dediques a otra cosa sin potencia espiritual, (Puede ser hasta asuntos relativos a un ministerio), es cuando comienzas a perder viento espiritual. Y cuando comienzas a perder viento, te sucede lo del globo. Te desinflas, te comienzas a caer y, si alguien no te insufla aire nuevo, terminas dándote contra el piso.

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[26]

«Buscaré a las ovejas perdidas, recogeré a las extraviadas, vendaré a las que están heridas y fortaleceré a las débiles, pero exterminaré a las ovejas gordas y robustas. Yo las pastorearé con justicia.» (Ezequiel 34:16)

Una oveja está perdida cuando no sabe qué rumbo tomar. Una oveja está extraviada cuando no sólo ha perdido el rumbo a seguir, sino que inclusive ha tomado uno equivocado. Una oveja está herida cuando ha sido dañada adentro mismo del sitio en el que come y duerme. Una oveja es débil cuando está desnutrida por falta de alimento. Una oveja es gorda cuando se come su comida y la de las demás. La justicia de Dios es terminar con todas estas cosas que, salvando las distancias oveja-hombre-iglesia, sucede en casi todas nuestras congregaciones. ¿Quién sale a buscar a las ovejas perdidas en la iglesia de hoy? ¿No es de uso y costumbre que la oveja que está por abandonar el rebaño deba pedir audiencia al pastor para comunicarle esa decisión? ¿En qué Biblia han leído esta práctica? Dios es pastor de justicia. Los genuinos hijos de Dios no le temen a su justicia, todo lo contrario, la esperan ansiosamente.

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[27]

«¡Cómo! ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O es que fueron bautizados en el nombre de Pablo?» (1 Corintios 1:13)

Esta expresión nace del corazón de Pablo al tomar conocimiento del seguimiento a hombres que esos discípulos están haciendo. Y en lo que les dice, les está dando a entender que no vale la pena en lo más mínimo adherirse a una “figura” espiritual, por importante que sea, ya que ella no tiene en absoluto responsabilidad espiritual de nuestro estado delante de Dios. Claro, la duda, es: ¿Y la cobertura pastoral? ¿No debemos seguir a ese hombre que nos da esa cobertura y casi adherirnos a él como mejor modo de no equivocarnos? Así es lo que se enseña en las congregaciones. Así es como está funcionando eso. Así es como en cada una de esas iglesias, hay tremendos cismas. Porque Dios jamás habló de un hombre dándole cobertura espiritual a otros hombres. Habló de SU cobertura para todo aquel que hace su voluntad, que no es lo mismo.

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[28]

«El año de la muerte del rey Uzías, vi al Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo.» (Isaías 6:1)

La Biblia dice que a Dios, nadie le ha visto jamás. Sin embargo, el profeta Isaías aquí relata una visión del Señor bastante impresionante. Jesucristo. Él es la imagen. El hombre es la semejanza. A Dios Padre, nadie le vio jamás. Jesucristo es quien se muestra al pueblo. Excelso. Esta palabra jamás es usada en ambientes que no tengan que ver con el evangelio, por una sencilla razón: no hay nada excelso en el mundo pagano. Sublime. Aunque los poetas lo usen para sus prosas enamoradas, no hay ser humano en esa dimensión. El trono, mientras, tiene que ver con una jurisdicción, con una influencia cierta y dimensional. Olvida esa silla que habías imaginado. Dios es demasiado dinámico para pasarse una eternidad sentado y ocioso. ¿O tú también eres de los que suponen un cielo aburrido, tedioso y sedentario?

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[29]

«Ustedes traen animales ciegos para el sacrificio, y piensan que no tiene nada de malo. ¿Por qué no tratan de ofrecérselos a sus gobernantes? ¿Creen que estarían ellos contentos con ustedes? ¿Se ganarían sus favores? – dice el Señor Todopoderoso.» (Malaquías 1:8)

Mira; cuando leo este texto, no puedo menos que recordar una vez más lo que en algún momento me comentaba un amado hermano que oficiaba de tesorero en una congregación muy numerosa que no era precisamente compuesta por gente pobre. “¿Sabes? –Me decía–, mi mayor trabajo cada domingo después que termina el culto, es sentarme a recomponer, pegar y tratar de devolverles su legalidad, a los billetes deteriorados que la mayor parte de los hermanos deja en la bolsa de la ofrenda.” O aquella otra, que daba cuenta de un hermano muy prestigioso de una congregación no menos famosa, que había llegado a ocupar un alto cargo en la organización fundamentado en el mérito de entregar suculentos diezmos, mensualmente… ¡¡Resultado de la excelente marcha de su negocio de prostitución!! Está bien que dice la Biblia que el dinero de los impíos irá a manos de los justos, pero lo que no dice es que esos impíos tengan honra y posiciones importantes por ello.

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[30]

«Asimismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no compite según el reglamento.» (2 Timoteo 2:5)

Tremendo. Sencillamente tremendo si se tuviera en cuenta esta palabra. ¿Cuál será el reglamento de esta carrera que Dios te propone? El que está escrito en toda la Biblia. ¿Un ejemplo? La mentira. ¿Y que me cuentas que hay sitios y gente que no vacila en aplicar alguna “mentirilla” con el fin de captar a más personas y llevarlas a los pies de Cristo? ¿Puede encontrar a Jesucristo alguien que ha sido conducido a un lugar bajo engaños, amenazas o alguna otra cosa no del todo clara? Pero lo que es más grave: ¿Hay ministros lo suficientemente ciegos como para suponer que Dios va a aprobar esos métodos por mejor intencionados que puedan parecer? Tú no puedes predicar el evangelio exagerando, por ejemplo. Porque exagerar es aumentar algo específico con un fin específico. Y todo lo que está por encima o por fuera de una verdad, es exageración, pero también es mentira. ¿Y tú crees que Dios aceptará a alguien que sea producto de una mentira, cuando Él ya ha dicho con total claridad quien es el padre de mentira?

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[31]

«En cuanto a ti, rebaño mío, esto es lo que dice el Señor omnipotente: juzgaré entre ovejas y ovejas, y entre carneros y chivos.» (Ezequiel 34:17)

Quiero que lo veas con la misma claridad con que lo hemos visto nosotros: Dios estará juzgando a su propio rebaño, no a uno desconocido y lejano. Y no habla de tal o cual denominación, habla de su rebaño. Y dice, haciendo una casi humorística paráfrasis, que juzgará entre hermanitos y hermanitos, pero también entre pastores, ujieres, diáconos, cantantes, músicos y hasta con los vendedores de golosinas en la parte exterior del templo. ¿Qué significa esto? Que Dios ignora las jerarquías que los hombres han inventado para gratificarse entre ellos. Dios tiene solamente en cuenta la rectitud, la honestidad y la integridad de cada uno de sus hijos y, en función de ello, los juzga. Ocupen los cargos y las posiciones que ocupen. El mundo del Espíritu Santo tiene rangos, el mundo del espíritu humano tiene jerarquías.

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