"Palabra de Vida"

Biblioteca Bíblica en Línea

Ministerio "Palabra de Vida"

Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela

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"Cristo es el Camino, la Verdad
 y la Vida".

Estudios, Mensajes, Pensamientos y Reflexiones sobre la Palabra de Dios. 

"Hacia la Salvación de Toda la Humanidad". 

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Palabra del Día

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Néstor Martínez

 

 Diciembre 2005

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[01]

«Y ahora, hombres de Judá, habitantes de Jerusalén, juzguen entre mi viña y yo» (Isaías 5:3)

Si Dios le habla a su pueblo y le sugiere que juzgue entre su viña y Él, Dios está hablando no ya de sí mismo, sino de lo que nosotros llamamos “su iglesia”. Y dice que el mundo pagano, impío, incrédulo y pecador, debería juzgar entre Él mismo y su pueblo, ya que esto es su viña. Te pregunto en este día: Si el mundo llega a juzgar entre Dios y su gente, que somos nosotros, ¿Qué crees que decidirá? ¿No habrá decidido ya? Porque el mundo de alguna manera y aún con tremendos errores, cree en Dios y lo busca. Entonces nosotros nos decimos: y si el mundo busca de verdad a Dios, ¿Por qué es que no viene a la iglesia? Sólo hay una respuesta posible y tiene que ver, precisamente con ese juicio: ¿No será que no lo ve en nosotros y por eso no cree que esté allí?

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[02]

«Pero Jesús se fue al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo. Toda la gente se le acercó, y él se sentó a enseñarles» (Juan 8:1-2)

Lo primero que puedes observar en este pasaje, es que en el templo no se predica, se enseña. La predicación es para el mundo incrédulo, ya que se trata de anunciarles que los ángeles caídos han sido derrotados en la cruz y que, por esa misma cruz, tienen redención, salvación y vida eterna. Adentro de la iglesia se enseñan las estrategias para vencer en la permanente batalla. Lo que vemos en segundo término, es un mínimo detalle que, sin embargo, marca algunas diferencias entre aquel tiempo de Jesús y el nuestro. Dice que se sentó a enseñarles. ¿Qué haríamos nosotros, hoy? Nos plantaríamos de pie en la plataforma más alta que halláramos, cuestión que todos nos pudieran ver. A Jesús no le interesaba que lo vieran, le interesaba que lo oyeran.

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[03]

«El Señor me dirigió la palabra: Hijo de Hombre, profetiza contra las ovejas de Israel; profetiza y adviérteles que así dice el Señor omnipotente: “¡Ay de ustedes, pastores de Israel, que tan solo se cuidan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben cuidar el rebaño?» (Ezequiel 34:1-2)

Es indefectible; cada vez que el Señor ha puesto esta palabra en mi boca y me ha tocado hablar algo de ella, han salido no menos de una centena de pastores bien intencionados, buenas personas y muy esforzados trabajadores eclesiásticos, a decir que yo estoy en herejía o blasfemia porque ataco al ministerio pastoral. Pregunto: ¿En que cabeza inteligente podría caber que alguien pensara ser salvo atacando un ministerio del Señor? Porque los ministerios son de Dios. Ahora bien; el status pastoral, en cambio, es otra cosa, porque el status es decididamente humano. Y eso sí que resiste ataque, tal cual lo resistió en aquella época. ¿O qué crees que es lo que Dios está haciendo aquí, felicitándolos? O mi Señor también es hereje y blasfemo o alguien aún no ha podido ver la realidad sin ceguera de vanidades.

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[04]

«Estimado Teófilo, en mi primer libro me referí a todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar hasta el día en que fue llevado al cielo, luego de darle instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido» (Hechos 1:1-2)

La primera expresión que leemos aquí es la que confirma plenamente la autoría de Lucas de este libro. El primer libro al cual se refiere, es el que nosotros hemos conocido como “El Evangelio según Lucas”, en el cual, efectivamente, relata los pormenores de todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar hasta el día en que fue llevado al cielo. Pero lo valioso de este texto, es lo que asegura aquí: que Jesús hizo todo eso, instruyendo incluso a sus hombres más cercanos, no con sus mejores ideas o conclusiones, sino por medio del Espíritu Santo. Pregunto: ¿Cómo haremos nosotros para llevar adelante la obra total sin la ayuda del Espíritu Santo si Él, que era quien era, lo oyó y obedeció? ¿En qué cabeza cuadrada puede caber tal cosa?

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[05]

«¿Qué más se podría hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? YO esperaba que diera buenas uvas; ¿Por qué dio uvas agrias?» (Isaías 5:4)

Es indudable y podemos responderle ya mismo: nada. Dios no tiene que hacer ya nada más de todo lo que ha hecho por su pueblo. Todo ha sido consumado en la cruz y no necesitamos absolutamente nada más para ser felices creyentes y auténticas y genuinas uvas dulces. Sin embargo, Dios nos dice que no tenemos ese sabor. Nos dice que Él esperaba que lo tuviéramos, pero que en lugar de ello, somos uvas agrias. ¿Sabes como sabe una uva agria? Horrible. Tú la muerdes, toda fresca, y te preparas para gozarte con un sabor riquísimo y, de pronto, te ahogas porque un gusto horrible sube por tu boca y hasta te descompone el estómago. Estamos listos para vomitarlas de nuestra boca. ¡Pero es que no están tibias! Es cierto, pero están agrias, que es lo mismo.

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[06]

«Los maestros de la ley y los fariseos llevaron entonces a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio del grupo le dijeron a Jesús: Maestro, a esta mujer se la ha sorprendido en el acto mismo de adulterio. En la ley Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Tú que dices?» (Juan 8:3-5)

Tú te crees, por ventura, que los fariseos le hicieron esta pregunta a Jesús porque sus futuros actos dependían de lo que fuera su respuesta? En absoluto. Ellos lo hicieron, sencillamente, para ver si lo podían sorprender en algún error doctrinal o legal muy grueso y, de ese modo, salir a defenestrarlo y descalificarlo delante de todos aquellos que iban adhiriendo paulatinamente a su nueva enseñanza. El sector o la clase religiosa tiene esa táctica de manera permanente. No la ha alterado con el transcurso de los años. Hoy, a cualquiera que llegue al nudo del evangelio enseñando algo que no es lo clásico, lo acostumbrado o lo tradicional, (No interesa si es bíblico o no), se lo mirará como antes se lo miró a Él y se lo tratará de combatir con las mismas armas y trampas.

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[07]

«Ustedes se beben la leche, se visten con la lana, y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan el rebaño» (Ezequiel 34:3)

Para que este verso no se quede fuera de contexto, bien vale la pena aclarar que Dios les está hablando a los pastores de las ovejas de Israel, lo que equivale a decir a los pastores de su iglesia. ¿Qué es beberse la leche? Aprovechar para sí mismos el poco alimento que les llega. ¿Qué es vestirse con la lana de ellas? Intentar sacarles lo mucho, mediano o poco que tengan, con la excusa de estar “ayudando” a la “obra”. ¿Qué es matar a las más gordas? Neutralizar las que espiritualmente se muestran mejor alimentadas y crecidas, impedirles hablar y, si es posible, sacarlas de circulación con el fin de que no perturben el atontamiento embotado del resto. ¿Y que es no cuidar el rebaño? Entre otras cosas, transformarlo en Redil. Rebaño es amplitud, libertad, buenos pastos. Redil es prisión, esclavitud, hojarasca seca.

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[08]

«Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios» (Hechos 1:3)

Nosotros leemos estos relatos y pensamos en la falta de conocimiento, fe e información que tenían aquellos hombres que no podían creer algo que ya había sido anunciado por el propio Jesús. Claro; nosotros pensamos eso aquí, a la distancia en lo geográfico y en el tiempo, con la Biblia en nuestras manos y hasta con títulos y doctorados en Teología colgados de la pared. Pero imagínate vivir esa instancia, en ese momento y en aquel lugar. Convengamos en que no hubiera sido fácil para ningún “siervazo” creerlo. ¡¡Es una resurrección de un muerto!! ¿Lo podrías creer hoy? Otra: ¿Por qué se les apareció durante cuarenta días, y no uno más o uno menos? Entre otras cosas, es la misma suma de días que las de la gran batalla en el desierto.

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[09]

«Dirigiéndose al sur, o girando hacia el norte, sin cesar va girando el viento para de nuevo volver a girar» (Eclesiastés 1:6)

Este es un versículo que, al decir de un viejo predicador que solía destacarse por su chispa humorística, “se parece más a un parte meteorológico que a un versículo bíblico”. Y a primera lectura, parece ser muy cierto. Sin embargo, en el contexto de este libro, su significado tiene que ver con el PNEUMA (viento) que podríamos denominar como “divino”, ya que tiene que ver con el Espíritu Santo de Dios. Y nos dice que puede estar yendo en una dirección determinada para, al instante siguiente, girar a la inversa sin previo aviso. Y que luego lo puede volver a hacer en el mismo sentido o el inverso. ¿Y esto qué quiere decir? No es éste el espacio para un estudio profundo, pero confórmate con saber que nadie puede predecir, esquematizar, estructurar y mucho menos darle rutina igualitaria al poder de Dios. ¿Sabes por qué? Porque Él es Soberano.

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[10]

«Voy a decirles lo que haré con mi viña: le quitaré su cerco, y será destruida; derribaré su muro, y será pisoteada» (Isaías 5:5)

Quiero que entiendas que cuando Dios dice “viña”, está diciendo “pueblo”. Habla de nosotros. Y no con halagos, precisamente. Porque no tenemos el sabor con el cual Él nos formó. ¿Qué cerco habrá de quitarnos? El único que tenemos, es el del redil en el cual estamos. ¿Destruirá la iglesia? No, eso sería incoherente. Lo que sí parece que va a destruir, es aquello que nosotros suponemos que es la iglesia. ¿Y qué muro derribará? El único que existe, del que habla el salmo y la canción: el muro denominacional. ¿Y qué hará con ellos? Serán pisoteados. ¿No es que Dios protege a sus ungidos? A sus ungidos sí, pero a los que dicen serlo porque tienen una credencial que los habilita de alguna determinada cosa, no. ¿Adónde estarás tú en ese día? Piénsalo hoy.

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[11]

«Con esta pregunta le estaban tendiendo una trampa, para tener de que acusarlo. Pero Jesús se inclinó y con el dedo comenzó a escribir en el suelo» (Juan 8:6)

La estructura religiosa tradicional de cualquier credo, no puede en contra de la Palabra y sus mensajeros ungidos. Entonces apela a las trampas, a las estratagemas, denunciando con sus actitudes, la procedencia de sus actos. Es normal que a alguien que anda conforme al corazón de Dios, le envíen supuestos hermanitos deseosos de “aprender” a formularle pregunta capciosas tendientes a descubrirlo en algo parecido a un error para así acusarlo. Yo mismo las recibo a diario por mail. ¿Qué hizo Jesús? Escribió en el suelo. ¿Por qué? Porque Dios escribió en la roca, que es Cristo. Pero Cristo deberá escribir en la tierra, que es la carne, que es el hombre.

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[12]

«No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la herida; no van por la descarriada ni buscan a la perdida. Al contrario, tratan al rebaño con crueldad y violencia» (Ezequiel 34:4)

En este contexto, Dios está hablando con los pastores de sus ovejas de Israel. Fortalecer a una oveja débil, es enseñarle, no reprenderla. Y enseñarle con un ejemplo práctico y personal de vida. Cuidar de la enferma, es prestarle atención prioritaria a la que anda muy mal en lugar de olvidarla para dedicarse a hacer muchas cosas con las que andan bien. Curar a la herida es tomar aquellos que han caído en alguna clase de horrendo pecado y tener en cuenta su restauración, mucho antes que las disciplinas tendientes a sepultar al “qué dirán”. Ir por la descarriada o la perdida, es olvidar la costumbre de que una oveja cuando se va debe ir a avisarle a su pastor que se va. La Biblia dice otra cosa y es tiempo de ponerlo por obra. De la crueldad y la violencia espiritual, mejor no diré nada para que nadie tenga deseos de llorar al leerlo.

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[13]

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[14]

«Todos los ríos van a dar al mar, pero el mar jamás se sacia. A su punto de origen vuelven los ríos, para de allí volver a fluir» (Eclesiastés 1:7)

Más de un poco avisado podría hablar loas de la maravillosa poesía bíblica leyendo esto, ¿No es así? Sin embargo, y pese a que el autor de este libro, (Salomón) tenía veta poética, no se dedica exclusivamente a eso aquí. ¿Qué es lo que vemos en un contexto global? Un circuito, una cierta rutina histórica. Los ríos van al mar, pero con el correr de los tiempos el mar los devuelve con otras formas que luego, una vez más, volverán allí. La Palabra de Dios jamás regresa vacía… ¿Recuerdas esto? Escucha: Tú puedes hacer para Dios lo que mejor te parezca, pero jamás le agradará si no proviene de Él mismo. Es decir que lo que agrada a Dios, es lo que, habiendo nacido primeramente en Él, luego, a partir de la obediencia de algún hombre, vuelve a Él. Porque a Dios jamás podrá agradarle algo hecho por el hombre mismo, ya que el hombre es carne. Y Dios aborrece la carne cuando no tiene sometimiento a su Espíritu.

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[15]

«La dejaré desolada, y no será podada ni cultivada; le crecerán espinos y cardos. Mandaré que las nubes no lluevan sobre ella» (Isaías 5:6)

Viene hablando de la viña. De su viña, que es como decir: su pueblo. Dice que lo dejará desolado, que no será podado ni cultivado, que le crecerán obstáculos feos, tales como espinos y cardos. ¿Cuándo sucederá esto? ¿Cuándo? ¿Y quien te ha dicho que va a suceder? Mírala. ¿Alguien está podando las ramas torcidas de esta viña? ¿Alguien la está cultivando tal cual se debe o, apenas, está procurando que no pierda su valor mensual? ¿No hay ya suficientes espinos que perturban y no permiten ni siquiera arrodillarse y cardos que enceguecen? Dice que mandará a que las nubes no traigan lluvia. Las nubes son sus mensajeros, la lluvia es la palabra de alimento y bendición. ¿No parece como si ya estuviera sucediendo todo esto?

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[16]

«Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo: Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra» (Juan 8:7)

Esta respuesta de Jesús para con los que iban a lapidar a la mujer hallada en adulterio, se ha convertido en un verdadero clásico del evangelio. Cada vez que un predicador, un pastor, un maestro o lo que sea, pretende demostrar que nadie está por encima de nadie en el pueblo de Dios, cita este versículo. Y está muy bien que lo haga, porque indudablemente es así, la Biblia no sólo lo dice sino que además lo confirma y lo respalda decenas de veces. Sin embargo, una cosa es la que se dice y otra la que se piensa o se hace. Porque es más que evidente que, desde hace mucho tiempo, muchos líderes han estado enseñando al pueblo cosas desde un ángulo como de intocabilidad u omnipotencia, tal como si ellos estuvieran por encima de los pobres diablos que los escuchan. Una vez más: el que esté libre de pecado…

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[17]

«Por eso las ovejas se han dispersado: ¡Por falta de pastor! Por eso están a merced de las fieras salvajes» (Ezequiel 34:5)

Alguien me dijo hace muy pocos días: “…No se crea los discursos voluntaristas de los pastores de las grandes congregaciones, que hablan del “enorme” crecimiento de sus membresías. En realidad, hoy, la iglesia no crece, sólo se desplaza de un templo a otro…” Puede ser, no doy fe de ello, pero puede ser. Porque hay infinidad de ovejas en la dispersión. Algunas andan asidas fuertemente de la mano del Señor y, curiosamente, en lugar de declinar y extinguirse, han crecido. Otras, obviamente, andan sin ton ni son, buscando hombres o mujeres salvadoras, palabras proféticas especiales y un sin fin de cosas aptas para la inmadurez mágica. ¿Podemos decir que faltan pastores? ¡No, hermano! ¡Cada iglesia tiene el suyo! Dije pastores, no gerentes. Dije levantados por el Señor, no ordenados por Juntas. Convenciones, Consejos o Asociaciones.

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[18]

«Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron: Señor, ¿Es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel? No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre, -les contestó Jesús-» (Hechos 1:6-7)

Observa que ellos, los seguidores de Jesús, mantenían en gran medida, todavía, la concepción religiosa en las connotaciones naturales. No podían, -por ceguera espiritual, no por mala voluntad-, ver a Jesús como el Hijo de Dios encarnado. Sí lo estaban viendo como un Mesías presto a hacerse cargo del reinado de Israel destrozando, en ese instante, la opresión romana. Hoy sucede exactamente la misma cosa. Y no se trata de que los hombres no hayan crecido o aprendido, se trata de que el espíritu de ceguera que anda operando dentro de los templos, es el mismo que operaba en el tiempo de Jesús. Y créeme que el resultado de sus operaciones, por poco o por mucho, si debo serte franco, parecería ser igual de exitoso.

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[19]

«Todas las cosas hastían más de lo que es posible expresar. Ni se sacian los ojos de ver, ni se hartan los oídos de oír» (Eclesiastés 1:8)

Ahora, quiero que pienses por favor en aquello que más te ha cautivado durante toda tu vida. No te gastes en hacérmelo saber. Lo sé porque también soy un ser humano, como tú, y nada de lo que pueda cautivar tu alma, tu vida, tus sentidos o sentimientos, me resulta indiferente porque alguna vez también habrá sido mi lucha. Bien; vuelve una vez más a pensar en eso y ahora entiende: De eso, que ha tomado tanta importancia y reberverancia en tu vida, también vas a cansarte en algún momento. Cansancio es hastío, aburrimiento. Ya lo sé. No lo crees. Pero indefectiblemente es así. No es necesario ir a sentarse en un banco de ninguna iglesia para saberlo. Por algo el índice mayor de suicidios se da en las clases media y alta y los domingos por la tarde. Hastío. ¿Sabes que? Jamás me he hastiado de la Palabra de Dios. ¡¡¡Funciona!!!

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[20]

«La viña del Señor Todopoderoso es el pueblo de Israel; los hombres de Judá son su huerto preferido. Él esperaba justicia, pero encontró ríos de sangre; esperaba rectitud, pero encontró gritos de angustia» (Isaías 5:7)

Quiero que entiendas y quiero que pienses con cuidado en un huerto. ¿Qué harías tú con un huerto? Pues lo mismo que yo o cualquiera que lo tuviera: cuidarlo, atenderlo, protegerlo del mal clima, visitarlo permanentemente, sembrarle lo mejor que encuentres y esperar, pacientemente pero con certeza, que cosecharás lo mejor. Esto es, exactamente, lo que Dios ha hecho con nosotros. ¿Quién duda que Dios nos cuida, nos atiende, nos protege, nos visita y siembra lo mejor en nosotros? ¿Y qué crees que está cosechando hoy día? ¿Justicia o ríos de sangre espiritual inocente derramada por irresponsabilidades humanas? ¿Rectitud o gritos de angustia oprimida por esclavitudes humanistas disfrazadas de pseudo-sujeción?

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[21]

«E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí» (Juan 8:8-9)

Está muy claro. Toma a un grupo de religiosos de cualquier credo, de cualquier denominación, de cualquier templo, encarnizándose en contra de alguien que a lo mejor, por allí, ha cometido alguna irregularidad, y muéstrale que ellos no son mejores, que ellos aún pueden ser mucho peores que aquel a quien están sentenciando. Allí verás que toman la misma actitud que tomaron estos hombres: comenzarán a retirarse, uno a uno, poco a poco, hasta que el supuesto culpable se quedará solo aguardando que venga alguien con la suficiente limpieza como para ejecutarlo. La pregunta que en cada caso de disciplina debemos hacernos, es: ¿Estamos suficientemente limpios como para pretender limpiar a un sucio? ¿Desde qué posición de mejores, pretendemos ejercer disciplina con los peores?

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[22]

«Mis ovejas andan descarriadas por montes y colinas, dispersas por toda la tierra, sin que nadie se preocupe por buscarlas» (Ezequiel 34:6)

A diario me escribe gente que por distintos motivos, ha dejado de asistir a templos. Más allá de sus razones, aciertos, virtudes o errores, hay una expresión en la que todos, irremisiblemente todos, coinciden: nadie se acuerda más de nosotros. Y cuidado: no están hablando de ese mundo cruel que, cuando tú entras en la vida de fe que propone el evangelio, te da vuelta la cara, se burla y hasta te agrede. Estamos hablando de tus supuestos “hermanos en la fe” que hasta hace poco tiempo, cantaban contigo, oraban contigo, compartían santas cenas contigo y hablaban contigo de las maravillas que Dios ha hecho en sus vidas. ¿Eso es fe? A veces, es cierto, dios te manda a apartarte. Lo haces y a mucha gente le disgusta. Pero no es siempre y no es para todos.

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[23]

«Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra» (Hechos 1:8)

Aquí está el nudo central, -creo yo- de lo que es el Evangelio en toda su estructura general. Te hago una pregunta sin que te ofendas o te molestes por la comparación, es sólo un ejemplo práctico: imagina por un momento que tú eres el diablo. ¿Sí? Eres Satanás y deseas, no sólo destruir toda la obra de Dios porque le odias, sino además no permitir bajo ningún aspecto que los cristianos adquieran armas para batallarte. Entonces lees esto y te dices a ti mismo: ¿Así que ellos tendrán todo el poder si reciben al Espíritu Santo? Muy bien: ¡Entonces hagamos que se metan en discusiones, polémicas y debates teológicos sobre esto y no lo reciban nada! Ese es el pensamiento del diablo. ¿Sabes qué? Hasta ahora, habrá que reconocer que le ha dado resultado, eh? ¿O nunca has oído discusiones ácidas entre hermanos fieles sobre si el Espíritu Santo bautiza, no bautiza, da poder o no da poder?

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[24]

«Lo que ya ha acontecido volverá a acontecer, lo que ya se ha hecho se volverá a hacer ¡Y no hay nada nuevo bajo el sol!» (Eclesiastés 1:9)

Dentro de la estrechez textual de este pasaje, podemos ver una concepción global de la historia. ¿No ha dicho alguien con prestigio, conocimiento y preparación intelectual, que la historia siempre da vueltas en círculos? ¿Se podrá adaptar esto a la historia del cristianismo? Si tomas al cristianismo como a “una de las religiones” existentes sobre la tierra, quizás sí. Porque al rebajarlo al nivel de “una religión más”, lo sometes a las generales históricas de la ley, que dicen y con bastante acierto, que en efecto, la historia siempre gira en círculos y vuelve, indefectiblemente, a su punto inicial de partida. A eso es a lo que aquí se refiere Salomón. No lo confundas con una palabra divina, por favor. Porque él concluye diciendo que ¡No hay anda nuevo bajo el sol! Y eso podrá ser verdad en el mundo secular, porque si se trata de Dios y su poder, Él siempre tendrá algo nuevo para ti y para mí en cada uno de los días de nuestras vidas.

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[25]

«¡Ay de aquellos que acaparan casa tras casa y se apropian de campo tras campo hasta que no dejan lugar para nadie más, y terminan viviendo solos en el país!» (Isaías 5:8)

Creo que esta palabra, independientemente de todas las demás profundidades que pueda contener, sostiene un principio básico en franca enemistad con el funcionamiento del Reino de Dios: el acaparamiento. ¿Qué es acaparar? Linealmente, parecería ser algo así como guardar en tiempos de abundancia para tener en tiempos de escasez, pero los hechos visibles, reales y concretos nos muestran, a través de la historia, que no es así. Acaparar es un síntoma inequívoco de avaricia. Y la avaricia está firmemente penada para los cristianos genuinos. Pero entonces, ¿Una iglesia no puede guardar dinero para tener más adelante una suma para hacer alguna buena obra? Una iglesia, administrativamente hablando, en lo humano, puede hacer lo que quiera. Pero LA iglesia del señor, dependerá de Él y su provisión o no funcionará jamás en lo divino y sobrenatural.

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[26]

«Entonces él se incorporó y le preguntó: mujer, ¿Dónde están? ¿Ya nadie te condena? Nadie, Señor. Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar» (Juan 8:10-11)

Cuántos de los que tenemos o tienen responsabilidades en las congregaciones, deberían leer atentamente este pasaje y, como corresponde a creyentes genuinos, inmediatamente poner por obra lo que está escrito! Porque es suficiente con que aparezca alguien que ha tenido la desgracia de caer en alguna clase de pecado, adentro de una iglesia, para que el resto de sus “hermanos” le caigan encima por poco, dispuestos a devorárselo, tal cual como si en lugar de pecar, lo que esta persona hubiera hecho, hubiese sido crucificar otra vez a Jesús. Aquí, sin quitarle la entidad al pecado, que la tiene, sin dudas, lo que debemos ver con claridad es como lo evaluó, consideró y ejecutó Jesús. Con firmeza, sin comprometerse en nada raro, pero con mucho amor.

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[27]

«Por tanto, pastores, escuchen bien la palabra del Señor. Tan cierto como que yo vivo, -afirma el Señor omnipotente- que por falta de pastor mis ovejas han sido objeto de pillaje y han estado a merced de las fieras salvajes. Mis pastores no se ocupan de mis ovejas; cuidan de sí mismos, pero no de mis ovejas» (Ezequiel 34:7-8)

Pero hermano! ¡No me venga con esto! ¡Lo que sobran son pastores! ¿Ah, sí? ¿Y que crees tú que es un pastor? ¿Acaso alguien que tiene una iglesia a su cargo? Eso es, en todo caso, lo que los hombres han armado alrededor del ministerio pastoral, pero lo cierto es que un pastor, es alguien que se ocupa de verdad de las ovejas del Señor. Aquí dice que porque no existen, ellas son objeto de pillaje. ¿Sabes lo que el pillaje? Robo y abuso indiscriminado. ¿Y adónde es que sufren esto esas ovejas, en el mundo? No. NO es en el mundo. ¡Pero sí dicen que es por falta de pastor! En cada congregación donde hay un hombre que no ha sido levantado por Dios para ser pastor, hay ovejas expuestas al pillaje que esos mismos hombres llevan a cabo en contra de ellas. Hermanos del mundo: ¿Estoy exagerando, hablando barbaridades o diciendo algo que tiene coherencia?

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[28]

«Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista» (Hechos 1:9)

La duda conceptual ha caminado por todas las aulas de todos los institutos y seminarios bíblicos habidos y por haber: ¿Es este un texto que debemos tomar literalmente o, por el contrario, esconde algo más que se nos escapa por no entender todavía muchas cosas posibles para el Dios Todopoderoso? Respuesta: ¿Quién te ha dicho que tiene que ser lo uno o lo otro? ¿No cabe la remota posibilidad de que sean ambas cosas al mismo tiempo? ¡Nadie me enseñó eso! El espíritu Santo está enseñando hace mucho tiempo, no es su asunto si nosotros elegimos no escucharlo. Jesús pudo haber salido flotando hacia arriba hasta desaparecer. Y también pudo haber sido llevado a alturas espirituales mientras un nefesh (nube) lo ocultaba. Salvo que esta palabra significa “nube de testigos” y no de las que producen lluvia.

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[29]

«Hay quien llega a decir: ¡Mira que esto sí es una novedad! Pero eso ya existía desde siempre, entre aquellos que nos precedieron. Nadie se acuerda de los hombres primeros, como nadie se acordará de los últimos. ¡No habrá memoria de ellos entre los que habrán de sucedernos!» (Eclesiastés 1:10-11)

Sería muy interesante que supieras rescatar, de esta aparente depresiva y fatalista expresión de Salomón, la enseñanza que tiene para que, como hijo de Dios, tomarla para sí mismo, incorporarlo como premisa diaria y, tal cual habla la escritura de otras cosas, ponerlo por obra. Por importante que sea lo que estás haciendo en tu iglesia; por valiosa que sea tu participación dentro de la organización cristiana a la cual tú perteneces; por impactante que sean tus predicaciones de domingo; por valiosa que sea tu enseñanza personal o a través de los distintos medios de comunicación, (incluido éste), cuando pasen cien años, nadie se acordará de ti. Dios seguirá estando allí. Jesucristo seguirá siendo Señor. El Espíritu Santo seguirá siendo Maestro y guía a toda verdad. Pero, ¿Qué será el hombre para que de él tengas memoria?

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[30]

«El Señor Todopoderoso me ha dicho al oído: muchas casas quedarán desoladas, y no habrá quien habite las grandes mansiones» (Isaías 5:9)

Si tienes en cuenta que “casa” en la Biblia, siempre ha sido y es sinónimo de “iglesia”, lo que se nos está diciendo aquí, es más que claro. Se nos está adelantando, desde el profeta Isaías, lo que ya está sucediendo hoy mismo en distintos, diversos, disímiles y alejadísimos puntos del planeta. Sin ir más lejos, la que alguna vez, aquí, fuera nuestra casa, está quedando desolada por este tiempo. No interesan ni los motivos ni las razones ni los nombres ni los hombres. Esta palabra, allí, se está cumpliendo. ¿Y quien te dice a ti que no suceda en otros lugares a los que yo mismo ni siquiera conozco? Debes estar preparado, porque si la desolación llegara a tu casa, deberás procurar no cruzarte en el camino del juicio. Y sobre todo las “grandes mansiones”. ¿Está claro, verdad?

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[31]

«Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo: Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8:12)

Entender esta expresión no es demasiado difícil. Sin embargo, no son pocos los que aún no la interpretaron debidamente. Jesús dijo claramente YO SOY la luz del mundo. ¿Qué quiere decir esto? Simple: Que EL es la luz. Pero…y nosotros…¿No éramos luz del mundo? Sí señor, lo somos. Pero solamente si dependemos de Cristo, de otro modo, no tenemos más que tinieblas internas y externas para darle al mundo en crisis. Entonces es tiempo que, antes de alabar profusamente a un hombre cualquiera, ya sea por su ministerio, por sus resultados o lo que fuera, entiende que ese hombre sin Cristo, sería un pobre, desvalido, desnudo e inservible. ¿Será tan complicado entenderlo que anda tanta gente equivocada?

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Nov-05 < ir al índice arriba > Ene-06

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