"Palabra de Vida"

Biblioteca Bíblica en Línea

Ministerio "Palabra de Vida"

Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela

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"Cristo es el Camino, la Verdad
 y la Vida".

Estudios, Mensajes, Pensamientos y Reflexiones sobre la Palabra de Dios. 

"Hacia la Salvación de Toda la Humanidad". 

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Palabra del Día

Néstor Martínez

 

Abril 2005

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[01]

«No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, día de reposo, asambleas convocadas; ¡No soporto que con su adoración me ofendan!». (Isaías 1:13)

Aquí nos está quedando muy en claro algo: Existe alguna clase de supuesta adoración que ofende a Dios. Y eso, mi estimado hermano en Cristo, no tiene absolutamente nada que ver con el mundo incrédulo, impío y pecador. Este mundo tendrá todas las suciedades que tú quieras, todos los horribles pecados que te parezca, pero no practica ninguna clase de adoración a un Dios en el cual no cree. Prefiere adorar otras cosas más paganas, esotéricas o diabólicas. ¿Entonces que? Entonces clarísimo: los que en algún momento pueden ofender a Dios con una falsa adoración, son gente que se encuentra adentro de nuestras congregaciones disfrazados de creyentes. Son los mismos, quizás, que traen una ofrenda, también falsa, como una especie de pago de un boleto de ingreso al templo.

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[02]

«Porque el que habla en lenguas no habla a los demás sino a Dios. En realidad, nadie le entiende lo que dice, pues habla ‘misterios por el Espíritu’». (1 Corintios 14:2)

No son pocos los lugares cristianos donde, vaya uno a saber por qué clase de interpretaciones bíblicas, aquellos que muestran poseer don de lenguas, gozan de un status espiritual muy superior a los que aún no lo han mostrado. Se deja de lado que UNOS tienen este don y OTROS tienen otras cosas. Se enseña que las lenguas son LA señal de la presencia del Espíritu Santo en esas vidas y no UNA de esas señales. Más allá de esto, lo que no siempre se ha enseñado, es que en primer término, las lenguas son un idioma divino que nos relaciona directamente con lo divino, y que si bien nadie nos entiende, el Espíritu Santo sabe muy bien lo que estamos hablando, ya que cuando hablamos de ‘misterios’, en todo el contexto bíblico, esa palabra inexorablemente viene acompañada no demasiado lejos, de otra palabra clave: revelación.

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[03]

«El Señor es bueno con todos; él se compadece de toda su creación». (Salmo 145:9)

Nunca has oído cierta clase de testimonios que te dejan la sensación que Dios ha sido con alguna clase de personas, demasiado duro, casi hasta cruel? Si bien en lo que tiene que ver con creyentes, cualquier cosa crítica suele considerarse como ‘la prueba’ que Dios permite, no ocurre lo mismo cuando se trata de incrédulos. Allí la concepción de una hecatombe en la vida de un incrédulo, es que Dios está ‘castigando’ su iniquidad, su falta de fe, su negativa a aceptarle o cosas por el estilo. Esto significa que estamos diciéndole al mundo al cual queremos ganar para Cristo que, si se atreven a rechazar nuestra propuesta, Dios vendrá y los hará trizas. LA Biblia no dice eso. Es más, te diría que dice casi lo contrario como puedes ver en este texto. Rechazar a Jesucristo no es exponerse a un salvaje ataque de Dios, sino quedar desguarnecido de ayuda, amor y poder y a merced de lo que Satanás desee hacerte. Pero Dios no. Él es BUENO y COMPASIVO con TODOS.

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[04]

«Estos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios». (Juan 1:13)

Esta es la definición más clara, concisa y concreta sobre lo que realmente es el ser llamados hijos de Dios. ¿Tú sabes que muchos hermanos sinceros y fieles, todavía se resisten a tomar esa categoría? Señalan enfáticamente que sólo Jesús puede ser llamado hijo de Dios, y que pretender hacerlo nosotros, es una blasfemia. Lo comparan con el deseo de convertirse en Dios que llevó a la caída a Satanás y, por ende, a nosotros como sus seguidores. Muy cauto, prudente y temeroso de Dios lo de ellos, pero: ¿Qué hago con este texto del verso 12 de este capítulo de este evangelio? Mira: Si mi Padre celestial ha dicho que todos los que recibieron a Cristo y creyeron en su nombre son llamados Hijos de Dios, yo no sólo lo creo, sino que lo pongo por obra. Si todavía quedan algunos que pretenden que simplemente nos sintamos unos pobres pelagatos salvos de pura casualidad, allá ellos. Yo voy hacia delante como mi Padre me lo ordenó en SU nombre, con SU poder y como parte de SU familia. ¿O no dice también que Cristo es CO-heredero conmigo?

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[05]

«Yo aborrezco sus lunas nuevas y sus festividades; se me han vuelto una carga que estoy cansado de soportar». (Isaías 1:14)

Durante estos últimos años, y con el argumento de resultarle simpática a la sociedad vecina, la organización institucional llamada ‘iglesia’ se ha sumado, conjuntamente con otras religiones, a diversas festividades que no tienen absolutamente nada que ver con su esencia, y mucho menos con la palabra de Dios inscripta en la Biblia. Día de la Madre (Con insólitos ‘homenajes’ a María incluidos); Día del Padre, (Incluyéndolo al propio Dios en la ‘celebración’) sin detenerse a pensar ni un segundo en el desgarro que eso le produce a tantos niños hijos de madres solteras o sin padres a la vista. Día de los Enamorados, donde de alguna manera se le rinde un culto ‘cristiano’ y ‘protestante’ a San Valentín, un santo católico que tuvo la virtud de casar parejas en una época donde las autoridades del lugar habían prohibido el matrimonio por razones de guerra. Levanta tus ojos de lo natural; no es una crítica institucional, es guerra espiritual, es batalla perdida.

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[06]

«En cambio, el que profetiza habla a los demás para edificarlos, animarlos y consolarlos». (1 Corintios 14:3)

Si bien la falsedad de cualquiera de los cinco ministerios puede ocasionar verdaderas hecatombes en las vidas de muchos hermanos, cuando eso se da en el del profeta, los daños son sumamente importantes. He podido observar en una experiencia personal, supuestos profetas que andan por la vida dándole palabra a cierta gente con expresiones tales como: ‘Dice el Señor que si no haces tal cosa, (Algo que habría que revisar bien si no le conviene personalmente al falso profeta), no va a permitir que sigas viviendo y te va a sacar del camino’… Esto es tremendo. La Palabra (y este texto lo muestra), es muy clara al respecto: quien profetiza lo hace conforme al propósito de Dios, que es: Edificar a su cuerpo, que significa construirlo, no destruirlo; Animar a los santos, no asustarlos; y Consolarlos, no cargarles más culpas de las que ya creen tener.

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[07]

«Que te alaben, Señor, todas tus obras; que te bendigan tus fieles». (Salmo 145:10)

Nosotros, en nuestro cotidiano andar casi de modalidades mayoritariamente religiosas o tradicionales, hemos adoptado la muy evangélica forma de saludar a la gente con un ‘Dios te bendiga’. Lejos de estar mal, esto está perfecto. Es lo mínimo que como hijos de Dios podemos augurarle o desearle a gente que aún no le conoce o, sencillamente, a todos nuestros hermanos. Pero la pregunta, es: ¿Sabemos lo que estamos diciendo? ¿Qué es bendecir? Bendecir es exactamente y precisamente lo que la palabra dice: ben-decir, que es simplemente decir bien de alguien, Lo contrario a lo que muchos hacen, que es hablar mal de alguien, decir mal, que es mal-decir. Por lo tanto, mi hermana, hermano, cuando te digo que Dios te bendiga, estoy declarando que Dios dirá de ti nada más que cosas buenas. Y cuando tú bendices a Dios como señala este verso, es cuando tú hablas puras cosas buenas de Dios, tal como Él es y merece de todos nosotros.

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[08]

«Cuando levantan sus manos, yo aparto de ustedes mis ojos; aunque multipliquen sus oraciones, no las escucharé, pues tienen las manos llenas de sangre». (Isaías 1:15)

Es total y absolutamente normal y corriente, en cualquiera de nuestras iglesias, encontrar en el momento de la alabanza o la adoración, a toda la congregación con sus manos levantadas. Eso da un aire de espiritualidad manifiesta y una excelente impresión a cualquier observador visitante esporádico al lugar. Sin embargo, no sé si alguna vez te has preguntado algo que yo muchas veces me he requerido a mí mismo: ¿Son todas esas manos levantadas, como es ordenado por el Señor, manos santas? Si lo son, estamos en presencia del grupo ideal, de una gente que verdaderamente está el cenit de la predilección de Dios. Pero si no lo son, entonces tiene que ver con este texto, y es como si el Señor mismo les estuviera diciendo: ‘¡Escuchen! ¡No me levanten manos sucias y pecaminosas porque eso no me llega! ¡Y no me oren repitiendo mil veces lo mismo, porque si no se limpian, no los escucharé.

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[09]

«El que habla en lenguas, se edifica a sí mismo; en cambio el que profetiza, edifica a la iglesia». (1 Corintios 14:4)

Aquí estamos hablando de dones genuinos y verdaderos en manos de creyentes genuinos y verdaderos. El don de lenguas en labios de un creyente fiel, sirve para su propia edificación espiritual, para su madurez y su crecimiento. El don profético en alguien de similares características, sirve para que el cuerpo de Cristo en la tierra que es la iglesia, tenga las estrategias pertinentes para la extensión del Reino provenientes directamente de la boca de Dios a través de sus siervos los profetas. Claro que; en manos de gente infiltrada, no convertida y falsa, estas dos cosas se transforman en fieras armas que atentan cada día en contra de la integridad espiritual de los verdaderos hijos. Hemos hecho de la obediencia y la sujeción al ‘siervo’, algo sin discusión. Y lo es, sin dudas, salvo que ese ‘siervo’ no sea realmente ‘siervo’, sino un ángel de luz. Y para saberlo, deberemos contar con otro de los más importantes dones: el de discernimiento.

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[10]

«Que hablen de la gloria de tu reino; que proclamen tus proezas». (Salmo 145:11)

He oído, en mi extensa tarea de enseñanza de la Palabra de Dios, a decenas de discípulos de Jesucristo interesarse vivamente por esta clase de textos. Casi siempre me hicieron la misma pregunta: ¿Por qué alguien como Dios, con toda su Deidad y majestuosa divinidad, necesitaría que nosotros, simples seres humanos, hombrecillos pegados a la tierra, casi moléculas de la creación y verdaderas ‘pulgas atómicas’ comparadas a su grandeza, hablemos de la gloria de su reino y que proclamemos sus proezas? ¿Es que Dios es un Dios egocéntrico que necesita esto para poder seguir sintiéndose Dios? En absoluto. Esa es la interpretación que nosotros, carnales y egocéntricos le damos a sus palabras. Lo cierto es que Dios nos está enviando a predicar el evangelio, sencilla y simplemente eso. Porque anunciar el evangelio es, entre otras cosas, hablarle al mundo incrédulo de la gloria de Dios y proclamar en alta voz las proezas que Dios ha hecho con nuestras vidas.

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[11]

«¡Lávense, límpiense! ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas! ¡Dejen de hacer el mal!» (Isaías 1:16)

Si a esto se lo adjudicamos enteramente al mundo, tendremos que coincidir que por más inteligentes y aptos intelectualmente que sean, jamás podrán engañar ni convencer al Dios de toda justicia. No importa lo que hagan externamente, Él no se engañará y les exigirá lo que leemos: que se laven, que se limpien, que aparten sus obras malvadas de la santidad de sus ojos y que dejen, definitivamente, de hacer el mal. ¿Cuántos podemos entender esto? Sin dudas, todos. No es complicado y, además, es coherente con lo poco o lo mucho que conocemos de Dios. Ahora bien; cuando esto mismo va dirigido a la iglesia, entonces ya no entendemos más nada y nos resulta imposible de creer que sea así. Sin embargo, debo decirle que, lamentablemente, en este caso, es más que real que la Biblia fue escrita para la iglesia y no para el mundo. Por lo tanto…

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[12]

«Yo quisiera que todos ustedes hablaran en lenguas, pero mucho más que profetizaran. El que profetiza aventaja al que habla en lenguas, a menos que éste también interprete, para que la iglesia reciba edificación». (1 Corintios 14:5)

No hay demasiados cristianos que entiendan la razón por la cual Pablo debió escribir esto. Suponen, en todo caso, que por algunos pequeños ‘desajustes’ que existían en la iglesia de Corinto, él decidió esclarecer algunas cosas que andaban tergiversadas. Sin embargo, hoy podemos encontrarle motivaciones más que suficientes en nuestras propias congregaciones. Si alguien busca trascendencia, a la oración en lenguas y a favor de una falta alarmante de discernimiento general, puede llegar a imitarla más o menos convincentemente. No así con la profecía y tampoco con la interpretación de lenguas, ya que estas dos cosas necesitan inexorablemente de la presencia y el poder de Dios para ser reales.

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[13]

«Para que todo el mundo conozca tus proezas y la gloria y esplendor de tu reino». (Salmo 145:12)

Tú deberás saber que aquellos que no predicamos el evangelio a la manera que se ha hecho uso y costumbre dentro de lo que podríamos denominar como ‘la iglesia evangélica tradicional’, no somos bien vistos por sus líderes y por muchos de sus componentes. Es como si estuviéramos predicando nosotros, como advirtiera Pablo, ‘un evangelio diferente’. Y no es exactamente así. En todo caso, el evangelio diferente, es el que a fuerza de costumbrismos culturales e intereses particulares, está predicando esa gente que nos margina. Porque si tú recorres todo el material que hay en esta página, verás que el evangelio que predicamos es el mismo que predicaron Juan el Bautista, Jesús, y el propio Pablo, y que dice a manera de introducción: ‘arrepiéntete, el reino de los cielos se ha acercado’. ¿Podrá ser que eso despierte tanta antipatía en los que se llaman a sí mismos, ‘hermanos’?

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[14]

«¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y reprendan al opresor! ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a la viuda!» (Isaías 1:17)

Lo que se nos está mandando aquí, no encaja en absoluto con la idea que nosotros tenemos (Vaya uno a saber de dónde lo hemos sacado) del pueblo cristiano. Porque cuando algo malo está sucediendo con alguien, somos los primeros en asegurar que debemos callar y solamente orar para que las cosas cambien, ya que cualquier otra actitud por parte nuestra, sería un mal testimonio, ya que estamos aquí para poner la otra mejilla ante cualquier tipo de agresiones. Sin embargo, buscar la justicia es, a veces, batallar muy fuerte por ella. Reprender al opresor, tiene que ver con la guerra espiritual y con el diablo, pero también con la reprensión pública y en alta voz que podamos hacer con algunos de sus ministros disfrazados de ángeles de luz. Eso es defender la viuda (Que es la iglesia, la que aún no tiene al esposo consigo), y no callar hasta las más graves corrupciones en aras de mantener a la gente ‘tranquila’. Eso es más diabólico que al ataque propiamente dicho.

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[15]

«Hermanos, si ahora fuera a visitarlos y les hablara en lenguas, ¿De qué les serviría, a menos que les presentara alguna revelación, conocimiento, profecía o enseñanza?» (1 Corintios 14:6)

Gracias a Dios, Él me ha bendecido con el don de lenguas y, en no pocas oportunidades, el ejercitarlo ha sido de gran bendición, tanto para la vida de ocasionales beneficiarios como para mí mismo. Lo aclaro, porque cuando se debe decir lo que voy a decirte, siempre se piensa que el resentimiento por la falta del don es el que hace pensar así. ¿Por qué en tantas y tantas congregaciones (incluso denominaciones), no se ha leído, aceptado, creído y puesto por obra este texto? ¿Por qué permiten que tanta gente vocifere en lenguas durante el culto, estorbando incluso tanto la adoración, la alabanza como el propio mensaje, si eso no bendice a nadie porque, al no haber ni revelación, ni profecía ni enseñanza, no le sirve a nadie? ¿Tanto cuesta despojarse de esa religiosidad ritual eminentemente evangélica?

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[16]

«Tu reino es un reino eterno; tu dominio permanece por todas las edades. Fiel es el Señor a su palabra y bondadoso en todas sus obras». (Salmo 145:13)

Si tú eres una de esas personas que esperan morir, partir a la presencia del Señor, para recién allí poder conocer Su Reino, tendré que decirte que estás en un error. Un error que no va a costarte tu salvación ni tu acceso a la Vida Eterna si has aceptado a Jesucristo como único Salvador de tu vida y lo has convertido leal y genuinamente en Señor de tu vida. Pero un error que sí habrá de impedir que puedas ser bendecido con todo lo que Dios ha prometido. Porque no harás la voluntad de Dios aunque le digas que le amas y seas sincero y hasta fiel. Y no la harás porque no la has entendido. Dios tiene dominio sobre todas las situaciones de la vida, y eso es algo que el mundo incrédulo no puede entender y que no pocos cristianos dudan. Este texto dice que Él es fiel a lo que ha dicho y que su dominio permanece por encima de todas las edades cronológicas de su creación.

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[17]

«Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de Gracia y de verdad». (Juan 1:14)

Este versículo, además de toda la profundidad y la belleza que evidencia, deja bien en claro los elementos primordiales para concluir definitivamente con ciertos mitos construidos a su alrededor. ¡Debemos imitar a Jesús! - ¡Pero no, hermano! ¿Cómo lo vamos a imitar a él si él es Dios? ¡No podemos imitar a Dios! - ¿Cuántas veces has oído razonamientos de esta naturaleza? Aquí se nos dice que el Verbo (Que ya estaba, que viene desde el mismísimo Génesis) ya estaba, que lo que ocurrió aquí fue que se hizo hombre. ¿Para qué? Para poder caminar junto a nosotros y comunicarse con nosotros. Tú, - imagínate -, eres creador de una hormiga. Pero tu hormiga se empeña en caminar hacia un abismo de fuego y despeñarse en él. ¿Cómo harás para salvarla? Si pones tu mano, ella la evade y pasa. Si la tomas con tus dedos, la matas. ¿Entonces que? Tomarás la forma de una hormiga como ella, te pondrás en su camino y le dirás: ‘¡Vuélvete de este camino de muerte si quieres salvarte!’

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[18]

«Vengan, pongamos las cosas en claro – dice el Señor -, ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!» (Isaías 1:18)

Este pasaje es claro, incluso, hasta para el entendimiento externo. Porque cualquiera que haya visto a una oveja, habrá observado que su lana, a la vista, tiene una coloración grisácea y arratonada. Sin embargo, en el momento de la esquila, cuando los operarios comienzan a cortar con tijeras especiales esos manojos de lana, vamos viendo que, mientras más nos acercamos a la piel del animal, esa coloración se transforma en inmaculadamente blanca. Dice que ese color externo tendrán los pecadores lavados y limpiados por la sangre de Jesús. Y cuando ello suceda, lo que tú deberás hacer es darle gracias a Dios por su amor y su misericordia, y de ninguna manera suponer que todavía te ves todo sucio como estabas antes, ya que eso habla de tu falta de fe en el milagro que Cristo haya hecho en tu vida.

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[19]

«Aún en el caso de los instrumentos musicales, tales como la flauta y el arpa, ¿Cómo se reconocerá lo que tocan si no dan distintamente sus sonidos?» (1 Corintios 14:7)

No son pocos los maestros, comentaristas y hombres y mujeres de Dios que han coincidido en elaborar una suerte de metáfora en la que se compara al pueblo de Dios, a la iglesia, con una orquesta, con una agrupación sinfónica. Este verso parecería estar otorgándoles la razón a los creadores de la metáfora. Porque aquí dice que si los instrumentos no afinan en una misma melodía sus sonidos, el resultado será que nadie acertará a saber qué tema se está ejecutando. El fundamento que hay detrás de esto, es indudablemente, el que nosotros denominaríamos como unidad. Si la iglesia en su conjunto global no habla las mismas palabras y hace hincapié en las mismas cosas, ¿Cómo podrá entender el mundo que lo que le llega proviene de Dios? ¿No es incoherente aceptar diferentes interpretaciones doctrinales de parte de gente que dice tener un solo y mismo Espíritu Santo como guía a toda verdad?

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[20]

«El Señor levanta a los caídos y sostiene a los agobiados». (Salmo 145:14)

El Espíritu me está diciendo que muchos de los que hoy, ya sea por costumbre cotidiana o por simple ‘casualidad’ fortuita, han ingresado en esta página, han ingresado en esta palabra del día y se encuentran con este pequeño pero contundente texto, son aquellos a los que el Padre ama tanto, pero tanto, que no duda en ponerles delante de sus narices un toque de atención, una vibrante trompeta de amor y poder que les diga algo así como: ¡Eh! ¿No saben que todo está bajo mi dominio? ¿No entienden que no me he olvidado de ustedes? ¿Nadie les ha enseñado que si confían, verán mi gloria? ¿No pueden ver que levantarte a ti que hoy estás contra el piso de la enorme crisis, y sostenerte en medio de ese tremendo agobio que parece partirte el alma en dos, es mostrarles a los incrédulos que viven sin Dios que su gloria es majestuosa y todopoderosa? Hombre o mujer que hoy has leído esto: este es tu día. Sólo cree en Dios y Él hará.

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[21]

«¿Están ustedes dispuestos a obedecer? ¡Comerán lo mejor de la tierra! ¿Se niegan y se rebelan? ¡Serán devorados por la espada!» (Isaías 1:19-20)

Si tú prefieres seguir pensando que Dios es demasiado absolutista y que mucho mejor sería que fuera más democrático, piénsalo; nadie habrá de pagarte para que dejes de lado tu necedad mezclada con una incomprensible soberbia. Porque el caso es que Dios armó todo esto conforme a su propósito, que va mucho más lejos de que tú y yo la pasemos bien aquí y ahora. Y en lo que Él armó había un elemento que resultaba clave para que el éxito final coronara todo el trabajo: la obediencia de sus seres creados. Aquí se nos reafirma el principio: si obedecemos, dice que comeremos de lo mejor de la tierra. ¿Te imaginas eso en un tiempo donde el hambre es moneda corriente en todo el planeta? Hambre. ¿Espiritual? ¿Físico? ¿Ambos? Es Dios.

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[22]

«Y si la trompeta no da un toque claro, ¿Quién se va a presentar para la batalla?» (1 Corintios 14:8)

La trompeta era el instrumento que se utilizaba, entre otras cosas, para lo que se deja entrever en este verso: el llamado a la guerra. Por esa razón es que hoy, la tipología adecuada para la trompeta tendría que ver, indudablemente, con los mensajeros de palabra profética, los estrategas del ejército de Jehová que vendrían marcando los senderos por los cuales el ejército deberá tomar para arribar al objetivo previsto. Pero resulta ser que a las trompetas les falta claridad. ¿Por qué razón podría ser? Por incontables, pero esencialmente, esto ocurre porque el hombre en su esencia natural es ambicioso, egocéntrico y vanidoso. Cuando estas cosas logran infiltrarse en el pueblo de Dios, ocasionan verdaderas hecatombes espirituales. Es menester que quien haya recibido el ministerio de la trompeta, haga oír su sonido acorde a como Dios lo ha escrito en la partitura, ya que cualquier otro toque, será de ayuda al enemigo, porque traerá indudable espíritu de confusión y apatía.

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[23]

«Los ojos de todos se posan en ti, y a su tiempo les das su alimento». (Salmo 145:15)

Qué notable es lo que en principio dice aquí! Porque si bien nosotros sabemos que existen creyentes e incrédulos, aquí se nos hace notar que todos indefectiblemente posan sus ojos en nuestro Dios. Los que creen, esperando que Él haga todo lo que les ha prometido. Los que dicen no creer, esperando íntimamente ver alguna clase de manifestación divina para poder atreverse a creer. ¿Te das cuenta? Cuando Dios nos dice que el mundo espera anhelante la manifestación de los hijos de Dios, lo que ese mundo espera, no es precisamente lo que nosotros le estamos dando en abundancia: palabrerío religioso, shows carismáticos, luces de colores. Lo que el mundo está esperando es lo que a continuación Dios mismo ha dicho que les dará: alimento. Y alimento no son una serie continuada de versículos bíblicos. Alimento es exacta y precisamente eso: palabra revelada.

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[24]

«¡Cómo se ha prostituido la ciudad fiel! Antes estaba llena de justicia. La rectitud moraba en ella, pero ahora sólo quedan asesinos». (Isaías 1:21)

Si te digo que este texto tiene que ver con la iglesia actual, vas a ofenderte terriblemente, vas a pensar soy un detestable resentido que vaya uno a saber qué trapisondas habrá hecho que lo deben haber expulsado de alguna congregación y hoy inventa barbaridades porque ‘sangra por la herida’. No. No te preocupes, nada de eso me ha ocurrido. Sin embargo sí, este texto tiene que ver con la iglesia actual. Porque prostituirse es, entre muchas otras cosas, comenzar a exigir dinero por lo que antes se hacía gratis y con mucho amor, simular que se siente lo que no se siente, huirle a todo tipo de compromiso y, a los efectos de no perder posibilidades, darle enorme importancia al maquillaje externo. Eso es una prostituta. Esas son sus características. Ahora reflexiona y compara. Después tendrás derecho a pensar lo que quieras de mí.

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[25]

«Así sucede con ustedes. A menos que su lengua pronuncie palabras comprensibles, ¿Cómo se sabrá lo que dicen? Será como si hablaran al aire». (1 Corintios 14:9)

Los que hemos elegido darle prioridad a la predicación del evangelio del reino, genuino y verdadero, todavía no podemos explicarnos de qué teología tan particular habrá salido la idea de otorgarle tanto crédito e importancia interna a un don que Pablo mismo se encarga de poner aquí en su sitio adecuado e, incluso, minimizarlo en comparación con el profético. ¿Quién les habrá dicho, y qué cosa se les habrá dicho a tantos hermanos que hacen de las lenguas su manifestación semanal obligada proclamando y convenciéndose a sí mismos que si se habla en lenguas Dios está presente y nada de lo demás es necesario? Nadie está negando el don. Incluso Pablo no lo niega. Sólo que se permite decir que tiene la importancia que tiene y hay que ubicarlo en su justo lugar. Todos decimos ‘amén’, pero ¿Por qué tratamos como herejes a quienes se atreven a repetirlo y a enseñarlo al pueblo, y aceptamos como ‘ungidos’ a quienes enseñan lo contrario?

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[26]

«Abres la mano y sacias con tus favores a todo ser viviente». (Salmo 145:16)

Si alguna duda te había quedado el pasado día 23 cuando aquí mismo te hacía notar cómo Dios operaba tanto en creyentes como en incrédulos por igual, este texto te lo confirma sobradamente. ¿Qué es abrir la mano? Prueba. Abre una de las tuyas, ahora. ¿Qué ves? Cinco dedos, ¿Verdad? Bien: ¿Ves un pulgar? Ese se puede juntar con todos los demás, es el Apóstol. ¿Ves un índice? Es el que apunta, el que señala, el dedo del juicio, el Profeta. ¿Ves un mayor? Ese es el más largo, el que llega más lejos. El que tiene más alcance que todos los demás, el Evangelista. ¿Ves un anular? Es el dedo del anillo, el gentil, el que representa al amor, el Pastor. ¿Qué te queda? El meñique. Pequeñín, insignificante, minúsculo y sin ninguna clase de brillo propio. Sin embargo es el único que puede introducirse y escarbar en todo pequeño orificio donde no caben ninguno de los demás, el Maestro. ¿Cinco dedos? Cinco Ministerios. Eso es lo que se ve cuando Dios abre su mano y te sacia. Cinco. Uno solo jamás podrá hacerlo, digan lo que digan los hombres.

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[27]

«Tu plata se ha convertido en escoria; tu buen vino en agua». (Isaías 1:22)

En el contexto vemos que viene dando las características negativas del pueblo, que es como decir la iglesia actual. Y está puntualizando que antes, no hace tanto tiempo, en ese lugar había plata. Que no es necesariamente dinero, aunque lo incluya, sino algo sin desgaste, con brillo propio y con permanente valor. Pero que ahora eso se ha convertido en escoria. La escoria, en términos metalúrgicos, está constituida por rezagos de hierro viejo, sucio, oxidado y fuera de cualquier otra utilidad. Es el de menor valor en el ambiente. Y cuando se habla de vino, se habla de revelación, de palabra fresca. El agua, mientras, aquí, es el elemento que se utiliza para adulterar ese vino, con lo que estamos viendo una implicancia a lo que tantas veces hemos dicho: se predica un evangelio adulterado.

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[28]

«¡Quien sabe cuantos idiomas hay en el mundo, y ninguno carece de sentido! Pero si no capto el sentido de lo que alguien dice, seré como un extranjero para el que me habla, y él lo será para mí». (1 Corintios 14:10-11)

Si bien deberé aclarar en primera instancia que este texto forma parte de un contexto que viene refiriéndose al don de lenguas, y sin que signifique sacarlo de su contexto para fabricar doctrina, que es una de las armas con que el enemigo ha logrado confundir a tantos hermanos, no puedo menos que referirme a algo que tiene que ver con la comunicación interpersonal. ¿Por qué los cristianos utilizamos una fraseología cultista que prácticamente resulta incomprensible para el mundo incrédulo a la hora de predicarles a Jesucristo? ¿Cómo le vamos a hablar de la sangre a gente que puede llegar a desmayarse de impresión, o del Cordero a quienes el único cordero que conocen es el que comen de tanto en tanto a las brasas? ¿Tanto nos cuesta hablarle a la gente en su idioma, el que pueden entender y no en esa jeringoza pretendidamente espiritual copiada en expresiones y giros idiomáticos de la versión Reina Valera? ¿Eso es realmente espiritual o más bien sale ridículo?

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[29]

«El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras». (Salmo 145:17)

Creo firmemente, fielmente, que por más que nos esforcemos en nuestras mentes, jamás podríamos llegar a entender cuál es la calidad y la cualidad de la justicia de Dios. Inevitablemente la compararemos con la justicia de los hombres, lo cual en estos tiempos, es prácticamente un insulto para nuestro Padre. Dios es justo y como tal, esa justicia jamás se aliará o se ‘casará’ con ninguna clase de personas que puedan ostentar determinadas jerarquías, porque eso es exactamente lo que sí haría nuestra sociedad secular y que de hecho lo está haciendo. Por eso es que los pobres, insignificantes, anónimos y desprovistos de todo contacto importante, a la hora de tener un juicio, suelen pagar consecuencias muy graves. No tiene quien responda por ellos o los haga respetar. En el reino de Dios ese tipo de justicia no existe. Y cuando ciertos hombres que dicen representarlo lo entiendan, temblarán sus rodillas.

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[30]

«Tus gobernantes son rebeldes, cómplices de ladrones; todos aman el soborno y van detrás de las prebendas. No abogan por el huérfano, ni se ocupan de la causa de la viuda». (Isaías 1:23)

En el marco de la reflexión que Dios viene haciendo para con su pueblo, y que hoy tranquilamente podemos implicar a la iglesia institucional y estructural en su conjunto, ahora habla de ‘los gobernantes’, que indudablemente tienen que ver con lo que llamamos sus líderes. Los llama rebeldes, esto es: gente que se opone a hacer lo que Dios quiere. Los llama ‘cómplices de ladrones’, es decir: gente que permite que otra gente se aproveche de la nobleza de los santos estafándolos o robándoles. Dice que aman el soborno, dando a entender que se pueden vender por dinero a quien lo ofrezca en mayor cantidad. Que van detrás de las prebendas, vinculándolos a cualquier clase de compromisos gubernamentales, ya que desde allí vienen las prebendas. Y concluye con que no se ocupan de la causa de la viuda. Si la viuda representa a la iglesia en su faz espiritual, la acusación es clara: son líderes de algo por conveniencia propia, pero no para cuidar ni proteger los bienes de Dios.

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