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 TESSTIMONIO  DE BLANCA

 
 
  (Ex-Lesbiana  y Ex-Bruja)


"Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido." (Lucas 19:10).

La paz del Señor Jesucristo sea con todos los hermanos, y amigos que lean este testimonio. Quisiera comentarles que no he dado mi nombre real, sólo un seudónimo, por razones personales que al finalizar de leer este testimonio espero que podrán comprender.

Soy de origen canadiense; vivo en la ciudad de London, provincia de Ontario, Canadá, pero puedo hablar y entender el español desde que lo estudié en mi época de estudiante.

Quiero comenzar a contar los momentos de mi liberación; ya que hasta allí yo estaba terriblemente atormentada, esto había sido durante veinte años de mi vida; al momento de ser liberada yo tenía cuarenta años.

Todo comenzó con mi supuesto deseo de mejorar mi español; entonces comencé a visitar una iglesia latina de la ciudad donde resido, y asistí a la cruzada que dio el Evangelista Carlos Devetac en la iglesia durante el año 1990; los motivos reales por los cuales asistí a la cruzada los contaré más adelante, pero mi excusa era que iba a mejorar mi español, eso fue lo que les decía a las hermanas y hermanos que me saludaban.

El primer día de la cruzada el Espíritu de Dios hizo una obra tremenda en vida, mostrándome que yo era una pecadora, que estaba perdida, y necesitaba salvación a través de Jesucristo; en ese mismo día levante mi mano, y acepté a Jesús como mi Salvador cuando fui invitada a pasar al frente para que se orase por mí; en ese día alcance a ver que Dios era real y se interesaba por mí, pero yo estaba terriblemente atormentada y poseída por demonios, que no tardaron en comenzar a actuar sobre mí diciéndome que para mí no había perdón, y que era mejor que me suicidara.

Esta presión se hizo realmente terrible el próximo día de la cruzada, donde estaba en mi casa a punto de terminar con mi vida a causa de esta terrible opresión; en determinado momento llame a la casa del Pastor de la iglesia, y allí pude hablar con el Evangelista Carlos Devetac contándole lo que pasaba; Él me dijo que me tranquilizara, que Dios estaba conmigo, y que fuera a la iglesia donde me esperarían para hablar y orar conmigo; recuerdo que me pidió que llevara conmigo toda clase de objeto que tuviese relación con el ocultismo, y que estuviese en mi poder, cosa que al momento le negué rotundamente.

Una vez en la oficina de la iglesia, ya que faltaba como tres horas para que comenzara la reunión; el Evangelista Carlos con el Pastor y su esposa comenzaron a orar por mí; en determinado momento algo terrible comenzó a pasarme, ya que caí al piso y en medio de terribles convulsiones, mis labios empezaron a hablar cosas, que yo no quería hablar; era otra persona la que hablaba por mí, y yo estaba consciente de lo que pasaba, pero estaba muy atemorizada y confundida; por momentos perdía el conocimiento, y luego lo recuperaba, pero sin libertarme.
Esto transcurrió un largo rato, durante el cual los hermanos oraban por mí, y decían a los demonios que me poseían, que se fueran de mí, en el nombre de Jesús; en un momento de lucidez que tuve, el Evangelista Carlos me dijo que le entregara el objeto, que me ataba al ocultismo, y yo sistemáticamente negaba tener algo así en mi poder; pero en un determinado momento no pude resistir más, y le entregué un medallón que desde hacía 20 años portaba como un tesoro preciado; cuando yo me desprendí por mi propia voluntad de este objeto, entonces recibí una completa liberación; los demonios salieron de mí, y por vez primera en muchos años pude recibir una completa paz; empecé a llorar y confesé mi pecado a Dios, y también a los hermanos; les dije toda la verdad, que yo era bruja desde hacía veinte años; en ese entonces una mujer de muy buena posición, para la que trabajaba, me inició en el ocultismo aprovechando mi deseo de recibir poder, y también en el lesbianismo.

Yo era lesbiana, y mi verdadera intención al venir inicialmente a la iglesia era la de seducir a las mujeres que vivían solas en la iglesia; el medallón que le entregué al Evangelista Carlos era un talismán, que me daba una influencia y poder especial sobre el sexo femenino para conseguir mi corrompido propósito; esto era para mí como la vida misma; desprenderme de ese talismán era como cortarme un brazo; pero el Señor Jesús hizo una obra gloriosa de liberación en mi vida; fui limpia de todos esos malvados deseos y de la opresión satánica que me torturaba de noche y de día. ¡Gracias a Dios! ¡Bendito Señor Jesús!

Ahora, ya llevo siete años de haber sido liberada; soy feliz sirviendo a mi Señor y Salvador Jesucristo, y al presente me congrego en una iglesia canadiense de la ciudad donde vivo; tengo una hija que tuve en mi vida de perdición, producto de una relación con un hombre con el cual intente dejar el tormento del lesbianismo, pero mis deseos corrompidos nunca me dejaron.

Mi hija no conoce todo esto que pasó conmigo, y ese es el motivo por el cual no he dado a conocer mi nombre completo; pero no quería dejar pasar la oportunidad de dar este testimonio, para que todos aquellos que lo lean, y quizás estén en una situación parecida a la que yo estuve; viviendo una vida corrompida en el lesbianismo, o en el ocultismo; sepan que hay un Dios Todopoderoso que puede romper todo yugo satánico, y libertar a todos los prisioneros de las pasiones sexuales más perversas; y por sobre todas las cosas, que sepan que Dios también ama y perdona completamente a personas de la misma condición que yo ¡Dios te ama!

Nunca olvides lo que dice la Biblia: "Porque de tal manera amó Dios al mundo; que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3:16).

Blanca.

 

 
 
 
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