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COMO ROMPER MALDICIONES

 
 

 

Si las maldiciones surten efecto a través del pecado, entonces, un arrepentimiento sincero debe ser el punto de partida para romperlas. Sólo entonces se puede ejercitar efectivamente autoridad espiritual para quitar los efectos de las maldiciones.

"Y los que queden de vosotros decaerán en la tierra de vuestros enemigos por su iniquidad; y por la iniquidad de sus padres decaerán con ellos. Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición, yo también habré andado en contra de ellos, y los habré hecho entrar en la tierra de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado. Entonces yo me acordaré de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham me acordaré, y haré memoria de la tierra." (Levítico 26:39-42)

"Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres; porque contra ti hemos pecado . . . Acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros." (Jeremías 14:20,21)

"Confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado." (Nehemías 1:6)

"Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres; porque contra ti pecamos." (Daniel 9:8)

"Pecamos nosotros, como nuestros padres; Hicimos iniquidad, hicimos impiedad. Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acrodaron de la muchedumbre de tus misericordias, sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo. Bien pronto olvidaron sus obras; no esperaron su consejo. Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; y tentaron a Dios en la soledad. Y él les dio lo que pidieron; mas envió mortandad sobre ellos."    (Salmo 106:6,7, 13-15)

Nótese que la confesión de pecados no siempre garantiza que haya arrepentimiento sincero. Sólo cuando el arrepentimiento es de corazón la confesión de pecados es efectiva. Mucho son rápìdos para confesar sus pecados, pero sólo para recibir alivio del dolor que están experimentando. 

"Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación!" (2 Corintios 7:10-11)

A menudo, la presencia demoníaca que está trabajando en la vida de una persona tratará de construir un argumento en su mente para racionalizar y justificar sentimientos y acciones del pasado, por lo que la persona no ve su pecado en el asunto. En consecuencia, no hay arrepentimiento, la atadura es afirmada, y la persona queda con una vacía auto-justificación.

 

 
 
 
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