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  LLAMADO A LA GUERRA.

 
 

 

Objetivo:

Concientizar al alumno de su llamado divino a ser soldado del Señor Jesús, encaminando al mismo tiempo su llamado particular.


CITA:  Romanos 13:12

Al aceptar a Jesucristo como el Mesías Salvador y entregar nuestra existencia a él, automáticamente nos hemos convertido en sus soldados y aliados (I Ped 2:9-10),  ostentamos títulos grandiosos: Embajadores (II Cor 5:20), Herederos (Rom 8:17,  Tit 3:7, Gal 4:7, 4:1, 3:29), Valientes (Mat11: 12) .... y muchos más.

Ciertamente el Señor tiene un gran plan para con nosotros y por ello nos ha ceñido de gloria y autoridad. Todo lo que Dios quería hacer en el mundo lo hará  directa o indirectamente por medio de la iglesia (Efes 1:22-23) y por ello todo creyente sin excepción tiene un llamado guerrero ( Is 13:1-5, II Tim 2:4), pues tenemos un Dios guerrero, que lucha en contra de la maldad y libra nuestra batallas. No en vano se llama a sí mismo JEHOVA TZEVA’OT : Jehová de los ejércitos, y como olvidar su revelación como JEHOVA NISI : Jehová nuestro estandarte. Todo aquel que le conozca y no desee enfilarse en su ejercito ofende su divinidad. Pierde hermosas bendiciones y abre puertas al enemigo (Lc 11:23).

Pero no todo creyente tiene el mismo llamado pues así como un ejercito en lo natural posee artillería, fuerza aérea, infantería, etc., en el ejercito del Señor ocurre lo mismo. Hay tres áreas de trabajo muy relacionadas y dependientes entre sí:

·   Intercesión

· Liberación

· Guerra espiritual estratégica.

Intercesión: La persona que es llamada a la Intercesión mantendrá carga de oración constante por las necesidades urgentes o presentes de la congregación local. Son este tipo de creyentes que sienten la necesidad de ver la gloria de Dios sobre la tierra y por ello el Señor le concede respuestas favorables a sus oraciones; desatan a los incrédulos y bendicen a los ministros.

Los que tienen el llamado neto a la intercesión desarrollan amor y fidelidad a la iglesia; pasará horas sobre sus rodillas gimiendo por los perdidos, moviendo la gloria de Dios a su favor. Aquellos que poseen el don de interceder desarrollan mucho las oraciones de esfuerzo (llanto, gemido, dolores de parto),  y las oraciones en lenguas y su interpretación.

Liberación: Cuando un creyente es llamado al área de liberación, desarrolla un carácter consejero, operará en los dones de discernimiento de espíritus, palabra de ciencia, sabiduría, fe y milagros. Lidiará y tendrá enfrentamientos con demonios de una forma más directa que el intercesor. El llamado de liberación echa fuera demonios de personas y da el consejo preciso para que el liberado conserve la bendición. Es muy necesario que el que practique la liberación mantenga un equilibrio en su forma de ministrar y una vida santificada en el Señor, pues el ministerio de liberación es una de los más atacados por las huestes del mal.

Guerra espiritual estratégica:  En esta área se desarrolla por parte del creyente una visión amplia donde opera con frecuencia el don de profecía, discernimiento y palabra de ciencia y sabiduría.  El guerrero estratégico será el encargado de dirigir batallas espirituales en lugares físicos, es más directo que el liberador pues se encargará de destruir columnas de iniquidad, tomar posiciones, enfrentar espíritus territoriales así como de dar estrategias de trabajo a los intercesores. Ninguna de estas áreas funcionan independientes, necesitan la ayuda mutua, pues somos un ejercito y como tal debemos ocupar el lugar correcto pero también fortalecernos unos a otros y reforzar la labor desempeñada por cada uno. Recordando que las batallas se ganan cuando hay unidad. Tenemos un jefe poderoso, identifiquemos nuestro lugar en su ejercito y comprometámonos a servirle de todo corazón

 
 
 
 
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