La ecología y la esperanza cristiana

"Segunda reflexión sobre la ecología realizada por el pastor Jorge A. León.

Textos:Levítico 25:1-7 -Romanos 8:19-23

En la reflexión anterior dejamos abierta una pregunta: ¿Cuál es la relación que existe entre la redención de la naturaleza, como obra divina, y nuestros esfuerzos por mejorar el medio ambiente? En I Cor. 3:9 San Pablo señala que el hombre puede ser un compañero de trabajo de Dios.
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La acción redentora de Dios en bien del hombre y de la naturaleza se expresa, en forma exclusiva, en lo vertical y en forma compartida en lo horizontal. Luego nuestros esfuerzos ecológicos se ubican dentro de la dimensión horizontal, donde podemos compartir el trabajo con Dios según lo que creemos es Su voluntad para Su creación.

¿Qué es lo que podemos hacer en la dimensión horizontal para ser compañeros de trabajo de Dios? En primer lugar tomar conciencia del peligro que existe de que el maltrato del medio ambiente pueda conducir en corto tiempo a: 1.- La muerte de la tierra, 2.- La muerte del mar, y 3.- La muerte del hombre.

El peligro de muerte para la tierra

El deterioro de la tierra es puesto en evidencia por los relatos bíblicos. La tierra prometida por Dios al pueblo de Israel es definida como una tierra que fluye leche y miel, símbolos de la abundancia. Cuando Moisés envía a sus doce espías a explorar la tierra cananea, éstos la encontraron extremadamente fértil. Hallaron un racimo de uvas tan grande que fue traido entre dos hombres con la ayuda de un palo. (Números 13:23). Al regresar los espías dieron su testimonio de esta manera: "Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y éste es el fruto de ella" (Números 13:27).

Llama la atención el número de veces que en la Biblia se habla de Caanán como una tierra que "fluye leche y miel". Sólo en los cinco libros de la Ley, de Génesis a Deuteronomio, esa afirmación aparece 16 veces. Además aparece en otros libros de la Biblia.

Al cabo de varios milenios la tierra que fluía leche y miel, la tierra de la abundancia, se ha convertido en un paraje semiárido, casi un desierto. Este terrible cambio se debió a los siguientes factores:

a) El incumplimiento de la práctica del descanso sabático de la tierra que fue establecido por Dios, cuyo mandato aparece en la primera de las lecturas bíblicas de esta mañana.

b) Las guerras que se desarrollaron sobre esta tierra, las cuales muchas veces se caracterizaron por actitudes vengativas, tales como: Talar los bosques, aterrar los pozos, quemar las cosechas y sembrar piedras en los campos arados.

c) Debemos señalar también la destrucción de la naturaleza en tiempos de paz. El rey Salomón, quien vivió hace tres mil años, ordenó talar los cedros del líbano, contribuyendo así al avance del desierto. Dos relatos bíblicos, I Reyes 5:1-18 y II Crónicas 2:1-18 dejan constancia del convenio entre Salomón, rey de Israel, e Hirán, rey de Tiro, según el cual los bosques del Líbano serían talados y los troncos conducidos a Israel, por mar, en grandes balsas. (I Reyes 5:9).

d) La cantidad de hombres utilizados en la destrucción de estos bosques nos da una clara idea de la dimensión del daño ecológico causado. Dice la Biblia: "Y designó Salomón setenta mil hombres que llevasen cargas, y ochenta mil que cortasen en los montes, y tres mil setecientos que los vigilasen" (II Crónicas 2:2).

Este fenómeno continúa produciéndose hoy en forma acelerado. El desierto de Sahara avanza año a año sobre la parte poblada de Africa, produciendo grandes hambrunas. El progresivo desmonte de las selvas amazónicas ya hacen sentir sus efectos en el norte de Brasil. Si se continúa ese proceso las consecuencias se sentirán en todo el continente.

Tierras fértiles ayer, son tierras muertas hoy, es decir, tierras que no producen alimento. La población del mundo continúa creciendo aceleradamente, mientras decrece en forma alarmante la porción de tierra cultivable. Muchas personas piensan en el hambre, hoy, como algo remoto y lejano. Sin embargo, el hambre está más cerca de nosotros de lo que pensamos.

El peligro de muerte para el mar

El mar cubre el setenta por ciento de la superficie de la tierra. Dispone de vastos recursos para alimentar no sólo a sus pobladores, sino también a los que residen en la tierra. El hombre está aprendiendo a explotar esos recursos, pero, la creciente contaminación de los océanos pone en peligro la existencia de la vida marina y la de todo el planeta.

Jacques Cousteau, famoso investigador francés, plantea la muerte del mar como una posibilidad. La muerte del mar no significaría la desaparición del agua, sino el aniquilamiento de toda la vida animal y vegetal que en él existe actualmente. La muerte del mar sería una gran catástrofe que, según un libro de Cousteau tendría las siguientes consecuencias:

a) Al desaparecer la vida en el mar comenzaría a aumentar la proporción de bióxido de carbono en la atmósfera. Esto produciría otros fenómenos, por ejemplo, la radiación de calor que normalmente produce la tierra sería atrapada debajo de la estratósfera, lo cual aumentaría la temperatura del mar y por lo tanto, los hielos polares comenzarían a derretirse. Como consecuencia de este fenómeno los mares se levantarían alrededor de treinta metros en muy pocos años. Como resultado de este crecimiento de las aguas, la mayoría de las grandes ciudades del mundo quedarían cubiertas por el mar.

b) En muy pocos años la humanidad tendría el gravísimo problema de reubicar los habitantes que vivieron en los lugares que fueron cubiertos por el mar. Según Cousteau sería la tercera parte de la población del planeta. Uno puede imaginar todo lo que eso significaría en términos de vivienda, alimentación, hospitales, escuelas. etc. Además de la reducción de los continentes que quedarían desprovistos de todas sus fértiles llanuras costeras.

c) Como consecuencia de la muerte del mar se formaría, en su superficie, una capa de materia orgánica muerta. Dicha capa afectaría enormemente el proceso de evaporación que es indispensable para que se produzcan las lluvias. La disminución de las lluvias sobre los continentes disminuidos en extensión, conduciría inexorablemente al hambre.

d) La mayor parte del oxígeno de la atmósfera es producido por las plantas marinas. Al no haber vida en el mar se rompería el equilibrio entre la producción y el consumo de oxígeno y éste comenzaría a escasear, la muerte llegaría en poco tiempo.

El peligro de muerte para la humanidad

Según Cousteau, el proceso que va de la muerte del mar, la sequía, la esterilidad de las montañas y la muerte de todo ser vivo es muy corto; escuchemos sus propias palabras: "Quizás entre 30 o 50 años después de la muerte del mar, el último hombre sobre la tierra exhalará su último aliento. La vida orgánica en la tierra quedará sólo en las bacterias y unos pocos insectos".

El panorama que se nos ofrece no es nada alentador. Es lógica la preocupación de los jóvenes por su futuro. Este es un problema no sólo de toda la Iglesia sino de toda la humanidad. La vida o la muerte están en juego y esto no es un juego de palabras. Estamos hablando de algo muy serio.

A todo esto tenemos que añadir el crecimiento demográfico, el aumento de la agresividad y la delincuencia, el incremento de la pobreza en el mundo, la aparición de nuevas enfermedades como el sida, etc.

El diario Clarín de hace poco más de un año tenía un titular, a dos páginas, que decía: TOMAN PRECAUCIONES EN EL SUR POR LAS CONSECUENCIAS DEL AGUJERO DE OZONO. (Páginas 40-41). En dicha publicación recortamos lo siguiente:

a) Sobre el tamaño del agujero, dice Clarín: "La extensión del agujero es el doble de hace 10 años, 4 veces la superficie de los Estados Unidos con centro en la Antártida". ¿cómo será ahora?

b) Al disminuir la capa de ozono los rayos ultravioletas están produciendo ceguera. Dice el diario: "De un tiempo a esta parte, se han recibido denuncias sobre hechos que inquietan. Rodolfo Mansilla, un estanciero de la región de Tierra del Fuego, tuvo que sacrificar 50 ovejas que quedaron ciegas". Mas adelante añade: "Los pescadores del muelle puntarenense contaron que suelen atrapar salmones ciegos y se sabe de 300 liebres salvajes que perdieron la visión.

c) Posibles daños a los humanos. Clarín informa: "Cambios en Punta Arenas. Con tranquilidad pero también con incertidumbre, lentamente los habitantes -alrededor de 120.000- de esta ciudad de casas pequeñas y multicolores comienzan a cambiar sus costumbres: usan anteojos cada vez que salen a la calle y no se exponen al sol en las horas pico"

No tenemos una idea clara de cómo podrá afectarnos, en breve plazo, el agujero en la capa de ozono que se encuentra ya sobre nuestro territorio. El futuro, desde el punto de vista humano, no ofrece muchas esperanzas de que la humanidad pueda seguir existiendo. Y no sólo por los rayos ultravioletas. Recordemos, además, los peligros de muerte a que están expuestos la tierra y el mar, los cuales conducen inexorablemente a la muerte de la máxima creación de Dios, el hombre. Nuestra desaparición como raza humana parece inevitable, a menos que se produzca la intervención divina y que los cristianos tomemos en serio el decir de San Pablo: "Colaboradores de Dios somos".

Lo que podemos hacer como Colaboradores de Dios

Para proteger la tierra

Hemos visto como la tierra que "fluía leche y miel" se convirtió en una región semiárida. Pero el moderno estado de Israel, con sus programas de reforestación y su tecnología agrícola ha hecho florecer al desierto; y es de esperar que la región sea restaurada a su condición original "una tierra que fluye leche y miel". Luego existe la posibilidad de que por la acción humana, como colaboradores de Dios, podamos contribuir a proteger la tierra y hacerla producir.

También en nuestros días nos encontramos con el pecado del hombre que por su avaricia de dinero y poder no le importa el daño que pueda causar al medio ambiente.

La Iglesia de Jesucristo debe ser más dinámica en la condena de estos atentados contra la creación divina. Es en ese sentido que debemos ser realmente colaboradores de Dios. Lamentablemente no leemos en la prensa ninguna declaración eclesiástica al respecto. Corresponde que la Iglesia lo haga. Este sermón es un intento de que tomemos conciencia de que algo tenemos que hacer como colaboradores de Dios. Si la Iglesia de Jesucristo no defiende la creación divina ¿quien lo hará? La Iglesia que ha tomado como propias tantas luchas, ¿por qué no se convierte en colaboradora de Dios para proteger la vida de la tierra?

Para proteger el mar

Hemos visto que la muerte del mar es una posibilidad, y que ésta significaría la muerte de la totalidad del planeta. Las posibilidades de hacer algo son muy limitadas para cada uno de nosotros, a nivel individual. Lo que sí podemos hacer es:

a) Cambiar nuestras actitudes hacia el mar, dejando de lado la indiferencia reinante en nuestro medio. Es necesaria la creación de grupos de amigos del mar que luchen para protegerlo de la rapiña humana.

b) Ante la posibilidad de que la muerte del mar nos arrastre hacia el fin de nuestro mundo, es necesario que se desarrolle en todos los seres humanos un mayor interés por el mar. ¿Cómo lograrlo? Los jóvenes deben tener un papel protagónico en esta lucha, si es que no quieren ver la muerte de sus futuros hijos y nietos por causa de una catástrofe ecológica.

c) Debemos, además, contribuir a crear una corriente de opinión que permita mover a las autoridades eclesiásticas a nivel nacional a dar la batalla en defensa del mar, presionando al gobierno de cada país al respecto. Es necesario, repito, crear una corriente de opinión que nos saque de la indiferencia en que permanece la mayoría de la población.

El astronauta norteamericano Scott Carpenter ofreció cuatro sugerencias concretas en cuanto a lo que podemos hacer para contribuir a la conservación del mar. Son ellas:

a) "Implementar la limitación de nuestra poblacion". Tema discutido y discutible.

b) "Despojarse de la falsa creencia de que los océanos son infinitos e indestructibles".

c) "Darnos cuenta de que los océanos pueden sostenernos sólo si los atendemos con extremo cuidado".

d) "Comprender y alimentar el delicado equilibrio del mar. Una vez que se pierda este equilibrio el mar está condenado a muerte. Y con la destrucción de los océanos viene el fin inevitable de toda vida sobre el planeta".

Para proteger la vida humana

Nos guste o no, lo admitamos o no, la población del planeta debe mantenerse dentro de los límites de la capacidad de producción de alimentos y de todos los demás elementos que contribuyen a proporcionar una vida digna. Luego la Iglesia debería insistir, educar y predicar por todos los medios a su alcance, sobre la necesidad de asumir una paternidad responsable.

La Iglesia debería tomar conciencia de que el cuidado del medio ambiente es parte de su ministerio profético, porque de él puede depender la vida o la muerte para todos. El prólogo de San Juan nos dice que Cristo es coautor de la Creación. San Pablo nos dice que la Iglesia es el cuerpo de Cristo. Por lo tanto, es deber de la Iglesia-Cuerpo de Cristo luchar con todas sus fuerzas en favor de la protección de la obra creadora y redentora de Cristo.

Nuestra esperanza en la redención final del individuo, la sociedad y la naturaleza no tienen su base en el análisis de la situación actual, ésta mas bien nos llena de terror. Nuestra esperanza reside en las promesas bíblicas y especialmente en Jesucristo. El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, el pecado ha desfigurado esa imagen, pero ésta puede y debe ser restaurada.

¿Qué podemos y debemos hacer para salvar a la humanidad? La respuesta es sencilla: DEBEMOS EVANGELIZAR. ¿Qué entendemos por evangelizar? Hace poco prediqué una serie de sermones al respecto. Supongo que han conservado las copias que se han distribuido, sería bueno releerlos. Ahora sólo quiero señalar que la evangelización debe estar encaminada a la redención de todo el hombre y de todos los hombres. La Salvación tiene que ver con la plenitud de vida en este mundo donde Dios nos ha colocado, también tiene que ver con la salud mental para hacer posible esa plenitud de vida y, finalmente, tiene que ver con nuestra salud espiritual la cual nos abre el camino a la eternidad.

Conclusiones

Hoy mas que nunca son válidas las palabras de San Pablo: Somos colaboradores de Dios. En el griego del Nuevo Testamento se utiliza la palabra: sunergoi, compuesta por la preposición sun que significa con, juntamente con, y ergoi, de donde viene ergometría. Y ergometría significa la medición de un trabajo. ergoi está en plural, el singular es ergos. ¿Para que sirve todo esto? Pues para dejar claro que es el trabajo de muchos y no el de uno sólo. La traducción de sunergoi por colaboradores no es la más feliz. Literalmente significa compañero de trabajo. En este caso compañeros de trabajo de Dios. Parece una herejía, pero eso es lo que dice San Pablo en I Cor. 3:9.

Los problemas ecológicos no se van a resolver por sí solos. Será necesaria una acción concertada entre Dios y la humanidad toda. Es necesario crear una corriente de opinión que influya sobre los gobiernos nacionales. Pero la Iglesia de Jesucristo debe estar a la vanguardia. Especialmente aquellos de la Iglesia que están en autoridad y tienen poder de convocatoria.

Tómese esta reflexión como un aldabonazo que pretende despertar a la Iglesia a un mayor compromiso con la naturaleza que ha sido colocado por Dios a la disposición del hombre para que la cultive y la cuide. Para que se alimente de ella, pero no para que la destruya. Oremos para que las tierras áridas de hoy, por causa del pecado del hombre, vuelvan a ser como ayer, "tierras que fluyan leche y miel".

La conclusión final es que: Para evitar la destrucción del planeta y de la humanidad que lo habita es necesario evangelizar. Pero no una evangelización según los usos y costumbres de la tradición protestante. La Buena Noticia de parte de Dios es la salvación integral, no solo para el hombre, sino también para toda la creación. El Evangelio implica una vida material plena, un adecuado nivel de salud mental y un profundo crecimiento espiritual que nos haga más humanos para esta vida y para la venidera. AMEN.

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Tomado de: http://www.cristianet.com/Visualizacion/Formato.asp?IDContenidoST=20&IDContenido=25679

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